Cada quien sentado en su banquito

De alguna manera he percibido por años que entre los mexicanos existe un inconciente colectivo que nos permite confiar en que por mal que lo hagamos y por derrochadores de bienes y servicios que seamos, nunca nos pasará nada tan grave que pueda romper la inercia de vida que el mexicano tiene.

Y hoy por hoy me pregunto, ¿en que hecho estriba esa confianza?, porque si bien somos un país que ha logrado posicionar a un gobierno diferente despues de setenta años de una poderosa y controlada existencia priista, la mayoría creyó que con salir a votar un día y lograr enviar un mensaje a los priistas, con eso sería suficiente.

La verdad ha sido y es otra, ni éste país puede salir de donde esta en 6 años, aún teniendo el presidente que algunos creian que tendriamos y el gabinetazo que el creyó que había conformado, ni tampoco todo lo malo que existe ahora es como consecuencia de éste periodo presidencial.

Ahora nos enfrentamos a precampañas partidistas, con el fin de elegir candidatos que contenderan en unas elecciones que tendremos a corto plazo, y que se basaran en campañas muy costosas, pagadas por fondos publicos provenientes de la base que pagamos impuestos en este país, todo con el fin de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales, dentro de un contexto de proposicion y discurso politico que desde mi perspectiva tiene un formato y panorama patetico.

Por un lado los partidos politicos siguen en su lucha por resquicios de poder y frenan toda reforma posible que nos saque de la inmovolidad macroecnómica, y por el otro estan en espera de los fondos millonarios, insisto, provenientes de nuestros impuestos, para salir a decirse majaderias y darse de golpecitos, en lugar de decirnos lo que proponen y lo mas importante aún, como han definido que se debe de hacer para lograr lo que proponen.

Aparentemente por lo que los partidos ofrecen hasta ahora, tendremos una elección presidencial eligiendo al menos malo posible, y éste siendo elegido por una minoría poblacional, lo cual permite que caigamos en errores tan profundos como los del pasado, elegir al menos malo, es casi un panorama propio de una pesadilla.

Por otra parte la sociedad civil se encuentra en un estado de letargo-desilusión, diciendo sin parar: "voté por el cambio y nada". "participé...¿y?", concluyendo y definiendo su postura futura, "asi mejor, ni voy a votar, ¿para qué?.

Indiscutiblemente los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, y más aún si, con casi un año de anticipación, ya existen ciudadanos que han decidido no participar, no ir a solicitar propuestas a los candidatos, no exigir aclaraciones sobre las mismas y no votar eludiendo el compromiso que se tiene como ciudadano.Esta actitud ciudadana es la más cómoda y favorecedora para los propios partidos.

Sin aprendizaje, los resultados negativos son derrotas, con aprendizaje se vuelven simplemente resultados no esperados que nos llevan a entender que ese no era el camino, y que por tanto no hay que volver a tomarlo.

Los motivos de Martha

Este comentario lo inicé el dia 8 de agosto, de esa fecha a la presente, se han presentado hechos tanto en lo politico como en lo social en nuestro país, que he decidido dejar la parte inicial de ésta participación, concretandome a terminarlo con los hechos actuales.

¿Quien es capaz de entrar en la mente y el alma de otra persona y por tanto entender los motivos que le mueven a actuar como actua?, nadie a saber, por tanto sólo queda la percepción de los efectos y sentimientos que nos provocan dichos actos.

Hablar de Martha Sahagun no deja de ser un tema prolifero y de moda, más es imposible para mi no ceder a la tentación de seguir haciendolo.

Se ha acuñado el término hermano incómodo, pero ahora nos enfrentamos al nuevo termino esposa incomoda e hijastros incomodísimos, a quienes adémás de soportar, se debe y tiene que salir a defender.

Y si bien el Sr. Fox ejemplificó el cambio prometido como el derecho que tiene su esposa a demandar a una escritora y a un medio escrito, ahora nos ataca el presidente con una bateria de mensajes televisivos, encargados a una agencia privada de publicidad, con un costo de aproximadamente $100 millones de pesos (a $10 millones por mensaje, en donde nuestro presidente aclama la libertad de expresion y da como ejemplo a su gobierno de apertura y libertades; de que ahora "aunque digan cosas que duelen" ( y se le traba la quijada), "cosas infundadas" (y se le llena de aguita sus ojitos) el compromiso del primero gobierno del cambio es éste, una plena libertad de expresión.
Adicionando que ha éste presidente, o sea a él, se le ha exigido más que a ningun otro, pero que él no se agandalla y que sabe que es su obligación.

En este punto del dilema, no sé que es peor, si saber que son mediocres o tener el derecho a gritarselos; no encuentro la mejoria.

Los hijos de Martha, el ex-esposo de Martha, la argumentación de la anulación de Martha, los vestidos de Martha y las aspiraciones de Martha, son hechos aparentemente aislados, pero con un comun denominador la "Señora Martha", hechos que si los antimarthistas, como una servidora, los unimos, nos llevarían a los motivos de Martha.

Y estos motivos parecian su profundo interes de servicio a la patria por medio de algun cargo de eleccion popular que le permitiera tener acceso a los flashes y medios de comunicacion que tanto la seducen, sin embargo, al día de hoy, septiembre 23, aparentemente los motivos que existian e impulsaban su hiperactividad se han parado de golpe o han dado un golpe de timon, pues Martha nos declara que "todos sus planes e interes estan enfocados a irse al rancho con Vicente".

No me imagino que pudo haber logrado ese cambio, más es digno de agradecimiento quien lo realizó.

Los motivos de Martha eran motivos de pesadilla para los antimarthistas, aparentemente ahora podremos dormir en paz.