Familiares del alma

Para muchos su familia consanguínea lo es todo, pareciera que eso es lo natural; para otros esto se amplía un poco, especialmente en nuestra sociedad mexicana en donde la familia se va extendiendo a los parientes “de cariño”: padrinos, por tanto compadres verdaderos, o los compadres de cariño; tíos políticos y tíos de cariño, así pudiéramos ir agregando sin limite.
Haciendo un análisis real de mi vida, reconozco que he contado con la bendición de pertenecer a una gran familia que se ha ido conformando de aquellos amigos con los que he compartido las diferentes etapas de mi vida, desde la infancia; profesores del colegio, profesores que ahora son mis compañeros de facultad; alumnos, que ahora, también se encuentran en la facultad como compañeros de trabajo e incluso, aquellos profesores o exalumnos que han agregado a ésta gran familia a sus hijos, que en algunos casos se han convertido en alumnos míos.
Estudiates que compartieron alguna vez el aula conmigo y que posteriormente nos hemos vuelto compañeros de vida, más aún aquellos que sin compartir el aula se han quedado en mi vida, por afinidad, por casualidad o por decisión. La Internet también me ha aportado, amigos sinceros, gente a la que le conoces primero el alma y luego la fisonomía.
Seres humanos que te conocen tal como eres y te quieren precisamente por ser como eres, obvio que ha habido alguno que otro desengaño más,
¿Qué familia es perfecta?
Al estar pronta a vivir las últimas horas del año 2007, les doy las gracias a todos aquellos seres queridos que si bien no comparten mi sangre, comparten su alma conmigo y por tanto, conforman mi familia en el alma. Gracias por estar conmigo tanto en mi pleamar como en mi bajamar, por aportarme alegría, conocimientos, motivación.
Por apoyarme cuando lo requiero. Gracias en fin, a todos ustedes, por Ser y por Estar.
Por todo lo que compartimos, hoy en visperas del nuevo año, les comparto este video.

http://youtube.com/watch?v=cl9Prm6Uam4

Festejos, Scrooge y el Adviento


Durante mis años de vida he sido una gozosa, gozo la buena mesa, el buen cine, la buena bebida (no alcohólica), la buena charla y los buenos amigos, el orden no es relevante, es meramente enunciativo.
Por ejemplificar, mi cumpleaños lo celebro 7 días antes y 7 después, no siento que unas pocas horas (24) me den para festejarme por existir.
Más debo de reconocer que en navidad aún cuando mi predio pudiera ser muestrario de lo último de la producción China de foquitos y adornos ¿ya no se produce nada de navidad en México?, como que esta fiesta ha perdido, en mi percepción, su naturaleza.
Una amiga mía, la cual siempre tiene opinión sobre los temas relevantes de la vida es la socia 001 del Club de Scrooge, a través de los años he ido perdiendo la incredulidad sobre ese hecho dado que he constatado su congruencia entre este tema con los demás temas de su vida, es decir piensa con respecto a esto como a todo lo demás, lo cual filosófica y moralmente es excelente.
Más existen seres primitivos que caen en excesos francamente ridículos en estas fechas, desde la creación de eventos para festejar “la navidad”, donde gente que no se saluda todo el año, peor aún, que todo el año se bloquea y materialmente se gruñe, adoptan su cara de paleta feliz y participan en dichos festejos los cuales pueden llevarse a cabo lo mismo con los compañeros de trabajo, de escuela o de club, pero eso si, con su intercambio de regalo imprescindible.
Eso del intercambio es un elemento para analizarse por si mismo, debido a que son sumamente cuestionables los fines afectivos de la mayoría de las personas que participan en ellos, y tengo mis serias dudas sobre los fines netamente navideños de quienes son los encargados de vitalizar el festejo año con año.
Quisiera proponer dos objetivos para estas fiestas, uno darle sentido real a la época: “El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor”, segundo, darnos un gran abrazo con todos aquellos seres queridos, cercanos o lejanos, de sangre o de vida.
Festejar si, pero darle más relevancia a lo humano que a lo material.
Y el reto mayor consiste en hacerlo durante todos los días del año y no esperar una época específica.
Seamos afectivos, abiertos, asertivos y hasta cariñosos todos los días tanto en el solsticio de verano como en el de invierno.

¡¡ Fiú !!


No quería terminar el año sin dejar la huella del 2007 sembrada en este espacio.
Reconozco que he desatendido a mis 3 lectores por lo cual me disculpo exponiendo que el 2006 y 2007 no los recordaré como se diría, como unos años maravillosos.
Me siento entre Isabel II y Juan Carlos de España, no por lo real, pues mas bien soy medio cortesana, si no por los años horribles que ambos monarcas vivieron en sus momentos debido a sus reales hijos.
Yo no tengo hijos, reales ni plebeyos, algunos putativos, pero ahí cada quien se acomoda dentro de la clase en que mejor se acomode, por tanto, estoy aquí y espero que el 2008 me brinde la disciplina para compartir mis experiencias y opiniones.