martes, septiembre 09, 2008

La Academia, somos lo que vemos.

Como ya lo he admitido en el pasado, soy una apasionada de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, programas sobre todo aquello que tenga que ver con las noticias, la historia y con el desarrollo humano, por tanto, los reality shows me procuran mucha información acerca de las diferentes sociedades y su cultura.
Evidentemente que hay que diferenciar de programas a programas, Proyect Runway, Los Tudor son algunos de los programas que atraen mi atención actualmente como lo fueron Operación Triunfo España o Dancing with the Stars en su momento.
He visto los programas relativos que se han realizado tanto en México como en España y los Estados Unidos, lo que me ha permitido darme cuenta del manejo psicológico que se hace sobre los participantes y el público que sigue dichos programas.
La primera conclusión es que existen diferencias estructurales en el manejo emocional y de lo que se desea proyectar de país a país. Me resisto, más no puedo dejar a un lado, que el morbo es el elemento inicial y fundamental en nuestra sociedad mexicana, hay que exponer todo el dolor, los vicios, las inquietudes, los desasosiegos de los participantes en dosis perfectamente calculadas para tener un balance que lleve a la producción del programa, como hilo conductor a un rating aceptable. Sólo la desgracia nos conmueve.
Inicialmente basándose en la visualización de Orwell en su obra “1984” surge el proyecto mexicano denominado Big Brother, la basura más grande, desde mi perspectiva, realizada en este país.
Cada una de esas “Televisas” ediciones ha sido un ejemplo de manipulación para introducir en la sociedad costumbres, modismos, estilos de vida que representan a ciertos sectores de la sociedad más que no son la suma del colectivo mexicano. Siempre hay su recatada, su mujer “loca”, su varón hippie, etc. Los elementos salidos de esos programas han alcanzado fama y por tanto se siguen sus pasos posteriores, los cuales lo menos que se puede decir, es que son vergonzosos, en su mayoria,remeber al "Pato" Zambrano.
Actualmente tenemos una edición más de “La Academia, la Última Generación”, en donde al igual que en sus periodos anteriores, TV Azteca usa y abusa del drama, las cualidades vocales no parecieran ser el elemento central, percibo que al entrevistarlos durante el “casting”, junto con la calidad vocal se requiere de alguna situación personal que pudiera ser explotada a la par de la realización de la “competencia”.
Este último domingo llegó a su mayor desmesura la producción de dicho programa con la presentación del drama del hijo que no veía a su padre desde hacía 4 años para lo cual se trasladó al padre desde España, pasando -como segunda opción de drama- por la confrontación de uno de los concursantes con su novia -la que por cierto, y fuera de concurso, hizo una presentación previa de baile antes de la confrontación- en la cual el público y los propios compañeros de “Academia” gritaban “que lo corten, que lo corten”, como si se hubiera retrocedido a la época en que el gladiador quedaba expuesto a la decisión del césar.
Y que decir del susodicho jurado, donde difícilmente se hacen comentarios constructivos y orientadores, congruentes a la calidad y el conocimiento que se supone tienen dichos especialistas. La opinión más profunda de éste domingo fue la aportación de un presunto “maestro”, Raúl Quintanilla el cual, de manera prepotente y agresiva les dijo: “son ustedes unos burros, han dado un presentación deplorable”.
Ese tipo de eventos, en donde un grupo de jóvenes de entre 16 a 28 años, conviven durante meses encerrados en una “casa” rodeados de cámaras, sometidos a arduas jornadas de trabajo y “apoyados” por profesores que los descalifican y someten a gritos y amenazas, con un director neurótico el cual pareciera la reencarnación de Hitler en su etapa más desequilibrada, en donde los obligan a realizar las “dinámicas” más degradantes que he visto, desde la proyección de sus miedos y complejos, hasta la promoción de enamoramientos y expresiones corporales que son justificadas bajo la premisa de que por esos medios “aprenden a sacar sus emociones”.
Esta opción de vida se relaciona con la gran necesidad de sobresalir y ser “alguien” en éste país, ser admirado y salir de la pobreza, pero con velocidad. Lamentablemente la mayoría de ellos carece del talento elemental para seguir una carrera artística y sólo están ahí para que sus familias promuevan las llamadas de apoyo, que generan grandes dividendos a la televisora.
Es triste la manera en que se desarrolla el aprendizaje bajo ese esquema, no entiendo las circunstancias para que un padre permita las vejaciones a las que son sometidos esos jóvenes, creo que no existe justificación alguna.
El mismo programa realizado bajo una verdadera visión de formación de alto rendimiento, sin la presentación del drama personal y el manoseo de las emociones de dichos jóvenes, sería un programa atractivo de ver, inclusive hasta relevante para la proyección de la cultura del esfuerzo y la dedicación, las que unidas al talento pueden hacer que un sueño se realice.
Que triste espectáculo. Que penosa vía para lograr un objetivo. ¿Acaso al final del recorrido, los cientos que quedan en el camino logran asimilar la trascendencia de los efectos que ese tipo de experiencia deja en su personalidad? ¿Acaso el fin del rating justifica los medios?
Como declaró en su momento Emilio “El Tigre” Azacárraga, “en Televisa hacemos televisión para jodidos”.

1 comentario:

Hijo 001 dijo...

Muy de acuerdo con sus comentarios aunque pues le falto tambien hablar del programa de Televisa "El show de los Lelos, perdon Sueños" Que mejor forma de hacer recursos que jugando con las necesidades de la gente?? Toda esa gente invierte de su dinero en las mentadas llamaditas cuando con eso a lo mejor pudo haber salido del apuro en el que se encuentran. Si a eso le sumamos las locuras de la Cristiana (ahora quasi santa Lupita D'alesio) y sus enfrentamientos con todos los participantes donde la unica "Buena pa'l canto" es ella pues tenemos un hermoso coctel mediatico.
Pero lo peor del caso es que estamos (a veces, y por eso lo pongo en plural) cada domingo como (aqui cada quien pone lo que quiera o como se quiera poner) pegados al Televisor viendo estos programas cuando podriamos estar haciendo algo mas.

Saludos
Queda pendiente y usted me dice cuando.