Gracias Andrés

Nunca imagine al escribir el post sobre "La Incongruencia y otros deslices", el golpe de realidad que me darían posteriormente.

Si bien, admito que al escribir el post me sentía entre azul y buenas noches, simplemente exprese mis sentimientos y mis opiniones con la misma honestidad y simpleza que lo vengo haciendo hace ya unas cuantas lluvias y noches de insomnio. 

El vivir conlleva experiencias que nos pueden ocasionar diferentes sentimientos, situaciones y reacciones.
Creo que en mis ya 50 años y 18,263 días he vivido lo suficiente como para decir que tengo un panorama amplio de lo que la vida puede ser, aún en todos aquellos temas que no he experimentado, que siendo honesta, son tan pocos en relación con lo hecho, que no sería representativo, si habláramos en términos de estadísticos.


Mas las oportunidades para sorprenderse, ser herido y revalorarnos siempre están ahí, a la espera de matarnos o hacernos más fuertes.


Uno que va por la vida tratando de ser alguien con juicio moral y cierto comportamiento lo más apegado posible a lo socialmente aceptable, no se programa, por convicción, para tener la guardia alta o el muro alzado como escudo protector permanente, si lo hiciéramos así, como la mayoría de las personas lo hace, dejaríamos –los locos provocadores- de vivir a plenitud, nosotros los que hemos sido despojados del mes de abril, que vivimos entre. "aquellas pequeñas cosas, como un barquito de papel sin nombre sin patrón y sin bandera", navegando un poco a la deriva, en lo que a las emociones se refiere, en parte andamos ligeros de armas por confianza y en parte por desición, pero la realidad es que los demonios andan sueltos, y cuando estos se han propuesto clavarle el trinche a uno, pues se lo clavan, agarran su cola y sin mayor remordimiento.....se van.

Aquí la cosa consiste en cómo tomamos la herida, que valor le aplicamos y que aprendizaje obtenemos de ella.


Si todo el proceso anterior se da, paso a paso, seguramente uno es capaz de curarse la herida y seguir el camino más fortalecido, pero sabiendo en dónde o con quien no es saludable estar.


Visto así, hasta se agradece, porque al agredirnos, descomponernos y desgarrarnos sin razón ni aviso previo, -esto de vez en vez, porque tampoco es cosa de ser masoquista o tibios - es verlo como la oportunidad de conocernos más a nosotros mismos y medir cuánto hemos mejorado y que nos falta por trabajar.


Hace un tiempo no tan lejano, pase por una situación descarnada, que llegue a pensar que al superarlo no habría nada más que pudiera ser más cruel e injusto en mi vida.
En dicha ocasión sufrí, más me caí muy bien a mi misma, porque fui capaz de no responder a la agresión, pero admito que no supe evitar el demostrar mi dolor.


La semana pasada alguien, con cero importancia en mi vida, pero con gran visión para disparar al corazón, dio en el blanco y me ofreció la oportunidad de saber de qué ya soy capaz, y descubrí que no sólo me voy acercando a la resistencia pacífica, al ideal de la no respuesta a la agresión, sino de no demostrar mis sentimientos a quien realizaba su labor de trinchar mi alma y espíritu; no sólo eso, sino que he podido charlar pacíficamente con esa persona a posteriori y no sentir rencor alguno, no desearle ningún mal y hasta darle las gracias - en lo que cabe - por darme la oportunidad de verme al espejo y decirme: “Muy bien Paty, vas por buen camino”.


A algunos de mis lectores esto podría parecerles enredado –lamento no poder dar más datos- a otros, la última afirmación podría sonarles petulante, lo cual no es mi intención, siendo que además psicológicamente es positivo que uno se autovalore y se apapache cuando lo hace bien.


Por hacerme sentir fuerte, equilibrada, bondadosa, congruente y bella……GRACIAS Andrés.

Las Pequeñas y Medianas Empresas Femeninas *

Con amor y respeto a mi abuela 

Lodoiska Cárdenas Sales viuda de González


Cuando se menciona el término “pequeña” empresa, invariablemente viene a mi mente esa clase de empresas y empresarias que han existido por casi una centuria en nuestro medio, me refiero a una centuria porque recuerdo a mi abuela.
Octavio Paz ya nos refiere que la sociedad mexicana “Es una sociedad de mucha madre y poco padre” y si bien, nuestro premio nobel lo refiere en una época que muchos pensarán que se ha quedado atrás, la verdad sea dicha, eso es algo que cobra especial relevancia en estas épocas de retos y oportunidades.
Y es que las circunstancias económicas difíciles son cíclicas, de mayor o menor grado, de simple o compleja relevancia, direccionado a un área o de manera global, pero de que la historia se repite y con ella los hechos, de eso no hay refutación que valga; lo importante es conocer la historia, para no cometer los mismos errores, cuestión que pareciera sencilla para nosotros los seres humanos, con tanta tecnología e información, más los resultados nos demuestran que esto no es así.

Pensando en todo ello y tomando como referencia el dato de que más de el 53% de los hogares de este país son sostenidos económicamente de manera total o parcial por una mujer (cifra estimada de fuentes como la Secretaría de Economía o el INEGI, pues la mayoría de estas actividades las realiza dentro una actividad informal), es acerca de lo que deseo comentar con ustedes en ésta ocasión.
Permítanme iniciar con algo personal, mi abuela fue un claro ejemplo de lo que es una mujer que supo salir por sus propios medios, fortaleza y valores, aún en su etapa de matrimonio. La disciplina, la honestidad, el esfuerzo y la dedicación fueron las armas con las que forjó un nombre, el cual al ser referenciado expresaba exquisita calidad en productos, que podríamos llamar artesanales, pues inició moliendo y batiendo con los instrumentos de principios del siglo XX y fue hasta la última decada de su vida laboral que fue adquiriendo maquinaria cuasi elemental, para nuestros días.
Nunca tuvo ayudantes más que eventuales, pues el celo por los ingredientes de sus recetas eran para ella su red de seguridad familiar, por tanto, la ayuda recibida, era de algún nieto con ganas de robarse un pedazo de dulce, o con el sentimiento de ayudar a una mujer aparentemente frágil e inagotable, que dividía su vida entre la producción y la venta de sus dulces, la iglesia y el amor a su descendencia.
Puedo decir con orgullo que mi abuela fue de esas primeras mujeres yucatecas que con su labor cotidiana y su deseo de superación fue marcando la pauta para que otras iniciaran, desde las cocinas familiares y las clases de costura, sus primeros intentos para apoyar al marido estudiante o para completar con lo necesario para el gasto familiar.
Señoras y señoritas quienes con el cucharón o la aguja fueron haciendo de su nombre propio, una marca comercial que representaba calidad y prestigio.
Ellas, apoyadas sólo por un entrenamiento casero, recetas o moldes familiares, recursos limitados, sin formación en administración, finanzas, mercadotecnia, planeación y organización, recursos humanos, costos o impuestos, fueron creando empresa, empresas que las han sobrevivido logrando ser finalmente su legado a la familia.


Transportándonos en el tiempo y llegando a las últimas décadas del siglo pasado ¿Cuantas mujeres yucatecas han creado empresas en nuestro entorno, las cuales aún existen administradas por sus descendientes?

Seguramente en éste momento nos vienen a la mente productos, servicios y eventos, creados bajo su nombre y de los cuales aún ahora disfrutamos.
Al repasar los avisos comerciales, o al hacer un alto en la calle junto a camionetas y motocicletas con anuncios de productos generados por empresas con nombre de su fundadora, o bien, al leer en las historias sobre de que esta o aquella inició cocinando para los vecinos de la colonia y ahora tiene sendos puntos de venta en los principales centros comerciales de nuestra ciudad y de la península, pareciera algo natural, cuando en contraposición, nos encontramos con preparadísimos emprendedores que no saben por donde iniciar a enrollar la hebra, y que acusan a la inestabilidad económica actual, a la globalización, a los políticos, a la mosca blanca o a la mala suerte de sus desvaríos, que no aceptan que la falta de visión o una débil administración son el eje de todo fracaso.

Mujeres emprendedoras, que ahora se reúnen en organizaciones, algunas ya con profesión y otras forjadas a golpe de la experiencia.
Estoy convencida de que ellas son el mejor ejemplo para promover el espíritu emprendedor entre nuestros jóvenes actuales, quienes al visualizar su futuro, se ven en un trabajo que les ofrecerá los suficientes recursos para mejorar la situación económica de su entorno familiar, recompensará el tiempo de estudio y les brindará la oportunidad para realizarse como profesionales, pero todo esto lo esperan en un marco no mayor de diez a quince años, algún alumno mío me ha dicho últimamente que desea trabajar fuerte para retirarse a los 35 o máximo 40 años, de edad, que no de trabajo.

¿Cómo lo hicieron ellas para crear, organizar y cimentar un negocio sin ningún conocimiento empresarial ni documento académico alguno que avalara sus capacidades en el área de los negocios?
Muy simple, es el sentido y visión fundamental de todo empresario: la creatividad, el instinto de una necesidad no satisfecha o satisfecha parcialmente; la elaboración de un producto o servicio que crea la necesidad de consumirlo; la disciplina; el honor sustentado en un prestigio avalado por la calidad; en el sabor y presentación; la puntualidad en la entrega o servicio; la supervisión permanente de la elaboración; trasmitir a sus colaboradores la visión y el compromiso compartido; la determinación de un costo cuyo fin sea el aplicar un precio justo para recompensar los elementos de producirlo y el esfuerzo de realizar el producto o servicio, así como obtener una ganancia que permita la capitalización y el ahorro, con un precio lo suficientemente atractivo como para que el consumidor deseara seguir consumiéndolo y tenga la oportunidad económica para continuar haciéndolo.

Lealtad hacia el cliente, a los colaboradores, al proveedor y a la propia visión de servicio.

Utilizaron técnicas como el balance entre la inversión del esfuerzo, la administración del tiempo y la fortaleza, con un toque económico y un detalle de automotivación y singularidad, esperando la recuperación de su inversión a un plazo conveniente, como quien crece a un hijo.

¿Cuántas crisis económicas, emocionales y sociales han pasado estas mujeres empresarias? ¿Que fórmula mágica han tenido para sobrevivir a ellas y salir fortalecidas?

Quien razone las respuestas a estas preguntas creo que estará dando el primer paso hacia emprender una aventura de éxito.


* Este post fué publicado en la revista "Entre Contadores y Empresarios" del Colegio de Contadores Públicos de Yucatán A.C. 

La incongruencia y otros deslices


Mientras algunos de ustedes, mis queridos compañeros de viaje se siguen preguntando qué número de lector de este rincón son y otros ponderan las fotos que acompañan estos comentarios, la que escribe debe de confesar que ha caído en uno de sus mayores temores, la incongruencia.

¿Por qué el temor? Porque para mí la congruencia es uno de los valores fundamentales en el ser humano, decir lo que se piensa y HACER LO QUE SE DICE, es moral y además edificante.
Como sé que ahora se preguntaran qué habré hecho que no va de acuerdo a mis dichos, les comentaré.

He escrito y declarado en público y en privado que uno debe de sustentarse del valor personal, es decir basarse en sus valores, pero en otro sentido, valorarse, es decir estar consciente de lo que uno es y vale, y además sentirse bien con eso y procurar ser cada vez más uno.

Reconozco que me he perdido de mi misma de un tiempo para acá, mi cuerpo me dice: “Para, espera, medita, date el tiempo” y yo que deseo ser la niña de los dieces, (cosa extraña porque el estudio escolarizado nunca tuvo gran huella en mi) sigue como motorcito ¡Chun, chun!, sin importar la hora del día, las horas que lleve trabajando ni lo que he dejado de hacer por tratar de lograr que cinco pistas del circo funcionen en simultáneo.

Todo eso no sería tan relevante dado que estoy reconociendo que me he dado cuenta y que estoy equivocada, el punto es: ¿Qué haré? y ¿Cómo lo lograre? 

Ahí es donde la cosa se pone color de futbolista mexicano ante la portería ajena.

Por lo pronto hoy mi medico (Dra. Lope) me dijo: “No deje que este mal le domine, no le de poder sobre usted”, 
¡Cuántas veces he dicho eso yo a tantas personas! 
Hasta las logro convencer, pero me estoy dando cuenta que no soy capaz de aplicarlo en mi misma. 
Eso es donde la cosa se enreda, pues, ¿De que se trata? No puedo seguir diciendo por ahí fórmulas que difícilmente aplico en mí misma tratando de estar en varios lugares a la vez.

Mientras mi cuerpo no deja de sacar lo que supuestamente es el síntoma de que no estoy en equilibrio, he decidido escribir estas letras como una catarsis para que al leerlas sepan que debemos llegar a un ritmo que nos permita seguir siendo quienes somos, pero llegar en forma y fondo. 

Me llegó un Power Point acerca del Slow Down, esta puede ser una respuesta a este despiste.

Cambiando un poco el tema les comentaré que esta semana ha sido un poco variopinta, desde conocer las propuestas y personalidades de las candidatas a diputadas por mi distrito. siendo que no pude ver a la angelical de las alitas –aunque en el fondo estoy convencida que esto no me representa una gran pérdida-, pude conocer a María Elena, joven mujer que ha sabido levantarse desde lo más profundo de las labores y oficios hasta estar logrando, con gran esfuerzo, tratar de servir, espero que en lo futuro, y con una buena asesoría, llegue a alguna posición, porque le creí, más no sólo bastan las buenas intenciones; Carolina fue un remanso de frescura en todo esto, forma y fondo, términos, datos, soltura, dominio del tema y del auditorio; sabe su negocio, ha sido empresaria y sé que sabe que está vendiendo su mejor producto: Ella misma, y siento que lo está haciendo bien, lástima que lo hace para un puesto legislativo, porque en eso importan luego los acuerdos y concertaciones de sus partidos y es ahí donde la cosa agarra color oscuro, pero la visualizo a corto plazo en una posición ejecutiva y ahí sí veremos cuanta leña somos capaces los yucas de cargar para prendernos al desarrollo.

No puedo dejar aun lado, el tema de que es egresada de mi facultad y eso me da más motivos para esperanzarme, la formación la ha tenido, la experiencia aparentemente también, espero que sea de esas personas que tomamos como ejemplo de egresados, y no de alguna que otra lentejita que nos ha salido amarga.


De ese tema en golpe de timón, paso de ver una vez a la impotencia futbolística reiterativa del ser humano "mestizo mexican curios", para lograr lo posible, ejemplo ser lo que no se es. 


Entendámonos, con una liga de fútbol que se inicia en enero llamándose torneo de “Clausura” ya desde ahí nos empelotamos, además, nuestros jugadores no salen a foguearse porque ganan más aquí que afuera, y los que salen ya no quieren regresar, o si regresan parecieran caricaturas de lo que hacían en el extranjero; estamos llenos de futbolistas extranjeros que vienen aquí porque en sus países donde la liga es mejor - Argentina por ejemplo- no les pagan lo que en México, siendo la nuestra es una liga de calidad dudosa, pero una ventana para Europa.
Les digo con honestidad que para ir a sufrir a Sudáfrica, mejor nos sentamos a ver que jueguen los costarricenses o los gringos, en lugar de los dolores de parto de una selección que nos hará padecer.

Porque ganarle a los trinitarios en el Azteca solo por un gol de diferencia es vergonzoso, como vergonzoso es también que los dueños de los equipos crean que estos jugadores, que de por si se sienten la última Coca Cola del desierto, pueden reunirse tres días y hacer equipo.

Ya en pleno estado de sacar el “humor negro” tal como los filósofos antiguos denominaban ciertas cosas del alma, o como diría Mafalda –algo más contemporánea que aquellos- sacar todas las basuritas de mi ánimo, les pido a mis lectores, amigos y cercanos que estos días me recuerden porque necesito mucha vibra y apoyo para sentirme nuevamente yo, grande o simple, pero yo.
Esta osa toma el mapa de su vida, con el fin de encontrar vías alternas.
Cualquier sugerencia será bien recibida.

p.d.Los alumnos, siempre los alumnos, sin saber mi momento de vida, uno de ellos me envió esta historia, les pongo la dirección de la versión corta para que se piquen y busquen las nueves partes de la conferencia original.
Si sólo uno se dedicara a aprender y a apreciar más la sensibilidad.

Comentarios y asuntos varios


El título del presente describe lo que podrán encontrar aquí mis 9 lectores y ahora 2 seguidores, es decir un conjunto de comentarios y asuntos que he dejado en el tintero.

Sobre mi incierto destino contra los vientos huracanados de banco Santader en mi perjuicio, debo de informarles que llamé en la fecha compromiso: 29 de mayo, contacté con un joven ejecutivo virtual - del termino ejecutivo no estoy segura que cumplan bien a bien con el puesto pero lo de virtual, eso sí los describe a la perfección, pues no sirven absolutamente para nada, siempre terminan diciéndole a uno que asista a la sucursal más cercana- después de todos los procedimientos ya descritos “Ad náuseabum” por mi en comentarios anteriores, le di breve relato de lo sucedido, el número de referencia y me dijo que: 
“La solicitud había resultado a favor del solicitante (o sea, una servidora) y que se quitarían los $1,240.00 que quedaban pendientes, a lo que yo le pregunté: ¿Qué sucedía con mis tres abonos que ya había yo pagado?, a lo que el joven virtual me respondió que nada, debido a que como era una abono que el banco había hecho a mi cuenta con descuentos a doce meses sin intereses, pues simplemente me retiraban la cantidad restante. 
En ese momento me di cuenta que si me quitaban mi saldo aumentaba, porque al abonarme mi saldo había bajado, o ¿No?, pregunté y me respondió que no sabría decirme.
Solo terminare diciéndoles queridos amigos, que no hay pierde, para ser Slim, no debo ser paisano, solo debo meterme al área financiera y trincarme a todo el que pueda con cara de lo que ya tengo….Santander, Inc.,…..¡Sucks!

Esta semana pude convivir con un buen ciento de profesores misioneros del estado de Yucatán, fue un encuentro edificante con un conjunto de personas convencidas de su labor, esforzadas y autodirigidas. 
La organización a cargo del área de Programas Estratégicos de la SEGEY no dejó detalle al aire, sinceramente recibí un golpe de calor humano y físico desde lo más profundo de Yucatán, literalmente.

También quiero manifestar que ya estoy harta de los anuncios: fijos, movibles, televisivos, inflables y de todo tipo de los competidores por un puesto a cargo del erario que serán electos éste 5 de julio. 
¿Que si voy a votar?, VOTARÉ, porque de no hacerlo caeré en el juego de la apatía.
La verdad, quienes en una noche bohemia pensaron que con tan poco plazo y jugando la seleccción mexicana de futbol en estos tiempos, podrían lograr una votación "blanca" masiva, deseo decirles que no nos conocen como pueblo, hay prioridades, así que aunque no sepamos jugar futbol y la selección mexicana no sea más que un grupo de seres muy bien pagados -me niego a decirles profesionales o deportistas- conjuntados por un grupo de empresarios, quienes tienen muy claro la finalidad de sufrir tantas molestias, el asunto es simplemente ganar dinero, es decir, podré divertirme viendo jugar a nuestros señores mexicanos con esos uniformes solo menos feos que su forma de jugar, pero de eso a sentirme representada por ellos o que mi país tan bello y maltratado sea visto a la luz del desempeño de lo que ellos son o hacen, hay tanta distancia como de que yo pueda ser la nueva Miss Yucatán.

Dicho lo anterior, deseo hacer una solicitud formal a quien corresponda, sobre la posibilidad de que el señor López Obrador Andrés Manuel, sea nombrado embajador de México en Venezuela, creo que ahí estaría muy cómodo y muchos de nosotros también. Pasan sus comerciales más que los de todos los demás partidos juntos, cuando menos en TV Azteca, no sabría decir qué pasa en el otro miembro del duopolio televisivo mexicano.
Es feo - Lopez Obrador y el duopolio - se ve cansado, como si cambiara los pañales del niño toda la noche, dice puras tonterias - y hay quienes aún se las creen- y termina diciendo que sigue vivo su proyecto, refresquenmela, la que prefieran, pero nunca he entendido cual es su proyecto: salvo ser un priista renegado, una verguenza de la democracia, un guerrilero pasivo de asfalto.

Una querida amiga, siempre atenta y con esa inteligencia y clase que sólo ella sabe derrochar, me hace referencia al hecho de que de alguna manera uno que otro comunicador local de la letra ha usado el “modo” ya tradicional de este sitio de mencionar el número de lectores que el autor asume que tiene, basado probablemente en alguna fórmula relativa.
En primer lugar recordaré que no hay mayor halago que la imitación, por lo que el autor original de esa idea, mi querido, admirado y siempre relajante German Dehesa es de quien tomé esa peculariedad al iniciar éste espacio, lo hice por admiración y porque verdaderamente me sentí especial cuando él decía mis 4 lectores, pues yo me sentía uno de esos 4, cantidad que nunca ha variado.
En mi caso, inicie diciendo mis 4 lectores y con el paso de los post, los propios lectores empezaron a autodenominarse el número que les correspondía, siguiendo así una especie de juego amable.
Esta osa observa.