jueves, mayo 30, 2013

"Cuan bueno es Dios"

La vida me ha enseñado que uno debe de ser exactamente como es, la congruencia es una opción muy difícil, pero edificante.
He sido una bendecida, así como pasé por épocas un tanto confusas desde mi infancia, el “colegio” siempre estuvo ahí para mí, las madres oían mis ideas y sueños, sueños de una simple soñadora, creo que ellas tenían más fe en mí que yo misma.
Al salir del colegio, la separación emocional me provoco muchas sensaciones, no puedo decir que de libertad, porque en el colegio siempre fui libre, libre de ir y venir, de decir y hacer, de salir y entrar a media clase para ir a conversar con la madre superiora del momento ¿De qué hablábamos? De lo que fuera, de los problemas de la vida, la guerra en el mundo, la conducta de los mayores.
Al ser universitaria me entregué a mi Alma Mater con el mismo fervor que al colegio,  pero nunca lo vivido ha sido igual, esa sensación de pertenencia, de aceptación, de que eres importante porque eres tú, precisamente como lo son cada uno de los seres humanos.
Hoy regresé a mi hogar y viví una experiencia impensable, conmovedora e irrepetible para mi corazón.
Reunirme con mis compañeras de vida después de varios años, compartir con las madres Flora y Teresa, volver a tantas personas conocidas, cercanas y no tanto, pero con un sentimiento común, Jesús María.
Dentro de toda esta emoción, recibí la oportunidad de expresar mis sentimientos ante las ex alumnas presentes, la emoción que me embargaba afloró y espero que mis palabras hayan podido llegar a sus corazones.
No puedo dejar de mencionar la gran labor de la actual presidenta de ex alumnas, María Esther, líder nata, gran comunicadora, motivadora, con visión y objetivos claros. 
Un gran ejemplo de la formación que Jesús María infunde en nuestras vidas.
Como decía nuestra madre fundadora Claudina Thévenet: "Encontrar a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios"
Revestidas de esa mística, Claudina también dejó claro su mensaje, pues “su personalidad era fuerte determinada, dotada de una grandeza de alma poco común, de prudente inteligencia y buena organización, fue, sobre todo, una mujer de gran corazón”. 
Hoy al dirigirme a tantas ex alumnas, abrazadas por el colegio, con gran alegría y complicidad, fundamentos de una hermosa convivencia, sentí en mi piel y en mi mente el mensaje de Claudina: “En un mundo en que está demasiado ausente la esperanza, redescubrir la bondad del Creador, presente en la creación y en las personas, reafirma el sentido de vivir e invita a la acción de gracias”.
Gracias por estas horas que han sido de las más positivamente emotivas en mucho tiempo.
Gracias  a las madres por hacerme sentir como si nunca me hubiera ido. 
Gracias María Esther por esos detalles inmerecidos pero aceptados con toda humildad. 
Gracias a mis compañeras de generación que me arroparon como nunca,  me sentí en familia.
                                      "Cuan bueno es Dios"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuán bueno es Dios que nos hizo encontrarnos!
Gracias por tus palabras, también fueron muy emotivas para mí y para muchas.
Seguiremos en contacto continuando la obra que empezaste hace dieciséis años como primera presidenta de ex alumnas! Gracias Patricia, gracias!
- Maria Esther

Anónimo dijo...

Es realmente precioso y muy cierto, creo que hemos sido privilegiadas con los valores que nos dieron en el colegio.
Gracias!
-Sara Elena