Hasta Siempre

Para mi sobrina Gabriela Ancona Domínguez, quien nuevamente abre sus alas con la mirada lejos del terruño, después de un tiempo en que vino a cargar baterías, a rebeber agua de pozo y encontrarse con las oportunidades de demostrar que no hay posición en desventaja si sabemos demostrar que somos capaces. 
En ella no hay cansancio, no hay enfermedad, no hay disculpa que valga para cumplir con la encomienda, porque para eso hemos sido educados, para dar lo mejor de nosotros.
Te regalo simbólicamente la canción que me ha marcado y dado guía desde que la escuche por primera vez.
Se merece la vida cuando se le honra cada día con un sentimiento agradecido a Dios, a la familia de la que somos parte; merecer la vida comprende mucho más de lo que a veces podemos percibir,  a cada circunstancia que se nos presenta, que permite ponernos a prueba, tantear nuestras flaquezas, y también descubrir y cimentar nuestras fuerzas, la merecemos cuando aprendemos y crecemos con cada golpe y cada caída, cada desilusión y cada carcajada.
Honramos la vida viviendo con sencillez, siendo justos y por sobre todas las cosas, solidarios, actitud ésta que nos abre el camino al desarrollo de todas las potencias del espíritu y a la percepción de una sensación de tranquilidad y bienestar interior que es en definitiva, la aspiración del ser humano.
Esta canción define perfectamente nuestra visión compartida, estamos para lograr ser todo lo que somos capaces, no hay medias tintas.
Me es difícil decir "hola" y al mismo tiempo "adiós", prefiero convencerme que este momento es en realidad un "hasta siempre". 
Sabes que tienes un ángel en cada hombro.