jueves, septiembre 19, 2013

Las mujeres multimodales.

Techo

Primero ves una grieta sencillita casi invisible y te quedas pensando, después la grieta se sopla y meditas, compartes tu preocupación, y como te antecede tu ser preocupón y de perfeccionista te dicen: “No te preocupes, es algo de picar y resanar”.

Pared y el espíritu de la meseta de cocina
Unos días después te fijas en una pared que pega con el techo de esa “grietita soplada”…esto no puede ser casual….y vuelta la mula: “Parece que estás buscando en que gastar, nadie tiene las cosas sin algo que reparar”. 

A la semana entras a la cocina y dos losetas están agrietadas, mismas que están cerca de una grieta de la misma pared, en donde del otro lado ya habías observado otra grieta, reacción de asesores de vida: “¡Máre esto si ya puede ser algo Paty….pero puede esperar!”. 

Llegas un día después, y entre el mueble del comedor que es inmenso -el mueble, no el comedor- y tu pared queda un resquicio de espacio a la vista y.....
¡Zaz! Mi vista tiene que mirar hacía ahí, de paso, como si nada ¿Yyyy? VEO UNA GRIETA en esa pared, la que es el frente de la cocina, grieta al nivel de los ladrillos ya agrietados, entonces sí, el domingo y lunes (con humor patrio) fue de meditación solitaria y profunda: “¿Quién podrá ayudarme?”, “¿Por dónde empezar?”, y como persona independiente y trabajadora:” ¿Cuánto costará 
esto?”. 

Una vez más me doy cuenta de que yo y solo yo debo de tomar decisiones que lleven a la solución……… y a buscar albañil. 

Al día siguiente, comento mi circunstancia y mi amiga Theodora me dice: “Pues mira, hay de tres….uno es difícil buscarlo ahora, el otro no quedó muy bien lo anterior y al otro no lo conozco pero le trabajo al vecino de mi mamá y como quedó muy bien lo que hizo en la fachada de esa casa, mi mamá le pidió su teléfono……así que tú decides”
Llamamos y encontramos al desconocido y ese mismo día pasamos por él a una esquina, al llegar  me dice Theodora: “Vino con otro, que raro”…..

Así fue mi entronización con Fulgencio y Aladino…..si Aladino quien es fundamentalmente carpintero y albañil, pero a la vez le tira a la electricidad y a la plomería.

Llegaron, vieron, subieron al techo, bajaron con pedazos del mismo, sobre la zona de las grietas, evaluaron las mismas de dentro de la casa, meditaron y nos fuimos a la sala a saber el diagnostico, el cual fue mucho peor de lo que esperas, es como una tos que tienes por meses y cada vez está peor, pero dices: "Es esto, es aquello"...hasta que el médico te dice ya no es una tos, es asma bronquial.

Han trabajado como pocos, fueron picando y encontrando nuevos “tesoros”, no había castillo o trabe de soporte donde debieron haberlos en zonas de construcción original y en alguna donde hice una remodelación hace años, cimientos vencidos, en fin, como dice el gran filósofo incomprendido Juan Gabriel: “Lo que se ve, no se pregunta”. 

Ellos se nota que saben ( o cuando menos eso creí) y le están dando y dando, yo confiando en mis ángeles del cielo y en el Divino Niño que me han sacado de varias. 
Los restos de la meseta de cocina

Por si acaso yo me mantengo dándoles su espacio, por aquello de que si froto o insisto temo de que a Aladino le salga el genio.

Acompaño a esta descripción fotos del estado actual de MI CASA, favor de leerlo pensando en la voz de E.T. : “MI CASA”.

Concluyendo: Siendo septiembre, no habrá necesidad de testamento alguno.

Dicen que las cosas se parecen a sus dueños, así que mi casita -de flores y color verde esperanza- y yo somos como el sushi: por fuera limpias, coloridas y diferentes, por dentro, nuestros soportes ya están viejos, las trabes rotas y cayéndonos a pedazos.

p.d. Del título les respondo, multimodal es un término que me aplicó un día mi amiga querida Teté Mézquita.

Escribiendo esto pienso en las mujeres de mi familia, iniciando por mi abuela materna y mis compañeras de generación del colegio Mérida, me doy cuenta que todas en algún aspecto u otro somos, porque hemos tenido que serlo, multimodales.

Y que, gracias a Dios, estábamos con espíritu y carácter preparadas para serlo.

lunes, septiembre 16, 2013

México, como dueles

Oyendo a una de las más bellas voces latinas, Eugenia León me vino este sentimiento de dolor. 
Ella dedica a México una canción que bien puede ser de amor o bien describir nuestra historia como nación desde nuestra independencia.
Dicho tema lleva por título "De que te cuidas" y describe perfectamente para mí el resultado de tantos años, de siglos de sometimiento.
El mexicano, el pueblo mexicano, no somos esa clase media con voz semi-acallada, ni la clase política que pasa de una familia a otra, amigas o enemigas entre ellas, tricolores , azules o amarillas, pero con sobre entendimientos en donde la gran masa no entra, no cuenta, sirve para el bulto, para el acarreo, esa masa individualizada por la esperanza del billete del momento, la torta y la oportunidad de pasear y gritar nombres hasta el cansancio, para regresar a la choza, a la paja, con la tierra por piso. A escuchar las toses de los pequeños, quienesno saben si el maestro vendrá esta semana a dar clase, aveces en un sólo sitio con techo, a veces bajo el sol, a todos los grados académicos del nivel primario.
Con la esperanza de que el doctor de la clínica del seguro ahora si venga y tenga tiempo para ver al abuelo, al padre, al niño, que con dolor esperan y esperan sin emoción en la mirada.
¿Quién les quitó esa chispa de indignación? ¿Quién les ha convencido que son utensilios desechables?
¿De dónde el miedo a perder apoyos que de cualquier manera les son condicionados?
A veces me pregunto a mí misma ¿Por qué ya no me dan ganas de reírme de los gobernantes? ¿De los chistes con soporte real sobre sus fallas e impreparación para los puestos y beneficios que reciben?
Un pueblo con hambre y enfermo arrastrado de todos los rincones del estado de México para gritar bajo la lluvia: "Peña, Peña", con fuegos artificiales con un costo de millones de pesos, cena para la clase política nacional y extranjera.
¿Qué requerimos para darnos cuenta que no se privatiza Pemex porque entonces tendría socios que no permitirían los abusos que se cometen tanto por los gobiernos como por los sindicatos?
¿Qué requerimos para tener la fuerza para decir: "estoy harto de que me den citas de hasta tres meses para una infección de riñón y que la mitad de las medicinas recetadas no hayan en el propio Seguro Social"?
¿Qué requerimos para pedir que antes de iniciar una Reforma Educativa, se haga el censo de escuelas y de maestros? Para que se nos indique ¿qué curso se requiere dar al hasta ahora perverso sistema educativo mexicano donde la memorización es la reina de las competencias? 
¿Qué se necesita para tomar conciencia de que hay generaciones de "analfabetos funcionales" que hasta terminan la universidad pero no son capaces de razona o dar una opinión razonada o relativamente coherente?
¿Esos son los profesionales que nos educaran, curarán, edificaran hospitales y escuelas; quienes trataran a los ancianos y a los jóvenes discapacitados con tolerancia y equidad? ¿Esos son los profesionales que irán a comunidades rurales a impartir conocimiento y capacitar a quien lo requiera en el oficio o práctica respectiva para que puedan desarrollarse y alcanzar un nivel decoroso de vida?
¿Qué tanto defendemos? 
El status quo, el querer que no cambie nada, porque los que leemos esto tenemos un techo, alimento y servicio de salud asegurado.

Pero entonces, ¿De qué te cuidas mexicano, si nada tienes?

Eugenia León cantando: ¿De qué te cuidas mexicano, si nada tienes?