En Mexico no se discute, se simula.

De inicio aclarar que en nuestro lenguaje coloquial casi nunca se usan las palabras por su significado real, en ésta sociedad mexicana tan nuestra y tan diferente entre sí, el término discutir es un sinónimo en inconsciente colectivo de pelear, y nosotros somos pacifistas, bueno hasta el último voto que dimos en la ONU.

Los dirigentes no discuten con sus bases sobre las grandes decisiones de esas organizaciones, un grupúsculo de dirigentes que se pelean por ganarse el título del “peor rata del sindicalismo”, entre ellos toman las decisiones trascendentes y cuando no les salen a su gusto se enojan se pelean, ven a quien echarle la culpa (otro deporte favorito de éste país) y mandan a sus agremiados (medianamente, totalmente o parcialmente mal informados) como carne de cañón.

Los partidos renuevan sus bases pero no sus métodos, ni sus plataformas (los que las tienen), ni su visión de país, ni los procedimientos y vías para lograr esa visión.

Los políticos no discuten, se agreden, se insultan, se humillan a la vez que humillan a las instituciones que representan.

Tenemos un canciller que renuncia a una candidatura hemisférica en pos de la unión, pero a su vez nuestro país se abstiene de votar por el candidato por el que se declinó en pos de dicha unidad.

Nuestro presidente, dice en plena reunión internacional de empresarios que él se siente mas empresario que político, si tomamos su trayectoria como empresario independiente, es como para darnos un infarto, ya hasta la fabrica Botas Fox cerró, y era lo último que les quedaba, digo salvo el rancho, que todos esperamos que siga gozando de plena salud económica para ser el remanso de paz que necesitará en unos meses, por tanto, es obvio que sus resultados como político sean los que tenemos, el no sabe como serlo, ergo como hacerlo.

Cuando la simulación logra dominar un sistema es difícil más no imposible erradicarla.

Pero no basta con saberlo, hay que averiguar primero las causas que la originaron, ¿qué ha provocado que simulemos sistemáticamente en nuestra sociedad mexicana?, ¿por qué vivir fingiendo con una burocracia que finge que trabaja con sueldos que son calculados para fingir una remuneración acorde a sus funciones o a lo que debería ser su función? ¿se les paga mal porque son flojos? o ¿son flojos porque estan desmotivados, y después de décadas, desconcientizados?.

Los niños mexicanos, ¿Estudian por el deseo de saber?, o por la necesidad de ir cubriendo asignaturas a una velocidad inimaginable, con el fin de alcanzar, en un porcentaje bajísimo, un nivel que les de un título el cual amparará una formación herramental y científica, pero poco humanística y de desarrollo de habilidades y actitudes.

Ven en el estudio un medio de desarrollo económico y no humano, una actividad pesarosa pero inevitable para lograr superar los niveles económicos familiares, o en todo caso conservar dichos niveles.

Debemos de iniciar desde la raíz del sistema, desde las entrañas mismas de la sociedad y preguntarnos cada uno a nosotros mismos que es lo que nos lleva a permitir este estancamiento, social, económico y político, a no reaccionar.

Después de ese autodiagnóstico proceder, como un conjunto unido por convicciones similares
en que queremos y como lo queremos y hacerlo saber y sentir, cada uno desde su propia trinchera y sus medios.

La clase política tendrá que oír, si todos hablamos.

Sólo así podremos dejar de simular que tenemos presidente de la república, poder ejecutivo y estructura política con partidos que supuestamente responden a nuestras necesidades como sociedad.

Yo sólo sé que ya no se nada

A veces uno cree saber algo sobre ciertas cosas, otras veces que uno tiene dominio sobre algunas pocas otras, y ciertamente la mayoria de las ocaciones uno admite no saber nada sobre la mayoría de los fenómenos del mundo y de los seres humanos.A fuerza de leer, ver y vivir la política de mi país desde los 16 años, he pensado que una experiencia de varias décadas podría permitirme prever escenarios y evaluar paradigmas.La verdad es que ya sé que no, que no puedo visualizar escenarios, puesto que lo que sucede en nuestro país ni Frank Kafka lo hubiera podido imaginar en una noche de nube cannabis.No estamos organizados, porque no existe un proyecto de nación, ni tenemos liderazgos legítimos y en funciones, por tanto la evaluación es muy negativa.Las evaluaciones son algo a lo que los mexicanos les huimos, y si vienen de organismos internacionales (y son negativas) las descalificamos con la nube de nuestros 450 indicadores foxistas.Platicando con una amiga ésta me decía, "no te desgastes, que aún viene lo peor", me quedé viéndola como tratando de percibir si era una forma de calmar mis ímpetus o de deprimirme irremediablemente.Tristemente, me lo dijo con conciencia, con verdad, y me perturbé al punto de pensar que no hay fuerzas individuales que puedan lograr las estrategias que hagan de éste país todo lo que podemos ser.Algunos sentimos que los mexicanos como nación, somos y valemos tanto que nos es insultante y vergonzoso ser el eterno patito feo; aquel país que tiene todo, menos ciudadanos concientes y con iniciativa, pero ¿por que no nos juntamos?¿Por que no ir de poco en poco, alentando, comunicando, analizando?, ¿Es apatía?, ¿Es la perturbación de nuestro laberinto?.Octavio Paz debe de vernos y preguntarse si en verdad sus opiniones sobre nuestra nacionalidad y sus actitudes han variado mucho.Si todo es sorprendentemente lo mismo, es decir día con día nos saltan con temas que asumiamos habian quedado resueltos o cuando menos en nuestro pasado, entonces debemos de buscar formas, vías alternas a las actuales que nos permitan hacer un cambio verdadero y sustentable.