domingo, agosto 31, 2008

Razones para celebrar








Durante estos días he tenido tantas razones para celebrar que me decidí a mencionarlas, cada una conlleva su sustento de emoción y de relevancia personal.Primero me avocaré a compartir con ustedes, mis 8 lectores, las horas tan amables que sólo se pueden vivir con aquellas personas que han sido parte de nuestra vida desde los primeros años de la misma, esos amigos del colegio que realmente saben quien eres, lo que has sido y lo que te ha costado llegar a ser.

Con ellos te sientes bien, no hay que explicar porque ellos saben, te conocen, te cobijan y están ahí aunque pasen meses o años sin verlos, pero en el reencuentro, la conversación es tan amena y fraterna como si nunca se hubiera interrumpido.
Gracias a Bertha Elena, Mimi, Mary, Mirza, Gabriela, Beatriz y a Bertha por ser quienes son y por compartir sus vivencias, por ser y por estar.
Es época de inicio de clases, la ocasión para recibir en las aulas a nuevos estudiantes (universitarios en mi caso) los cuales vienen de tan diversas poblaciones, colegios, medios sociales y económicos que conforman una policromía de retos, entre estos, el percibir de ellos lo mejor de si mismos y fomentarlo, identificar sus áreas de oportunidad y proporcionarles alternativas; decirles que es una de las decisiones más difíciles de la vida el definir a que nos queremos dedicar, pero que al hacerlo de forma consiente y positiva nos proporciona la más gratificante sensación, esa que se siente cuando logramos realizarnos mediante el ejercicio de la profesión; es un reto también el confrontarlos a la realidad de que deben proponerse romper paradigmas educativos que los han limitado al uso de la memoria y a la aceptación de lo que diga el profesor, cambiando hacia un método en donde se privilegie el análisis critico y creativo, que les permitirá desarrollar las competencias indispensables de autoformación y desarrollo de las ideas, lo que al término de su formación académica no sólo les permitirá lograr ser profesionales competitivos, sino mejores seres humanos, con lo cual se pretende un cambio que logre un ámbito social más equitativo e incluyente.
Relacionado con lo anterior siento franca emoción al cumplir este 1 de septiembre, 25 años de labores en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Yucatán, escribo cada una de sus letras con el orgullo que me invade el ser egresada de sus aulas y de pertenecer a ellas como profesora durante todos estos años.
Me es necesario expresar gratitud a mi Alma Mater, universidad pública y laica, que me ha permitido aprender una profesión y ejercerla como docente, me ha brindado también la oportunidad de desarrollarme académicamente y al mismo tiempo como persona, logrando ser y hacer.
Tantos años, tantos proyectos, tantas ideas realizadas; agradezco el haberme proporcionado los medios para visitar diferentes zonas del país y conocer a tantas personas que me han brindado conocimiento, visión de la formación superior, del ser docente y de la relevancia que esto tiene para nuestro país.
Sé que muchas personas dicen: “yo quiero tener un buen trabajo”, refiriéndose a puestos relevantes, de poder, con todo lo que estos brindan, afortunadamente yo puedo decir que gracias a la UADY yo puedo dedicarme a lo que me apasiona y además poder vivir de hacerlo.
Por cada uno de los momentos vividos, del tenor que hayan sido, doy gracias por haberlos vivido; gracias por la confianza al apoyar proyectos que a veces sonaban algo ambiciosos o aventurados; a mis compañeros profesores (algunos de los cuales fueron y seguirán siendo mis profesores), a los alumnos que han salido y que compartieron parte de sus vidas conmigo, así como a los que aún permanecen, les doy gracias por aportarme más de lo que yo creo haberles aportado.

domingo, agosto 24, 2008

¡¡Y Ganaron!!

Dicen por ahí que:”Los triunfos tienen múltiples padres y las derrotas son huérfanas”, implicando con ello que el competidor estará cobijado por muchos si gana y en la más completa soledad si pierde.
Octavio Paz desde mediados del siglo pasado ya nos hacía reflexionar sobre ese laberinto de soledad en la que los mexicanos nos vemos involucrados emocionalmente de forma conciente o no.
Las recientes olimpiadas celebradas en China pusieron de manifiesto una vez más la situación de nuestro país expresado por medio del deporte. La verdad sobre el deporte en nuestro país es, para mí, que no contamos con la vocación de una formación deportiva estructurada que nos permita desde el nivel más elemental ir involucrando a nuestros niños en el deporte por múltiples razones: la saludable actividad física, el aprendizaje del ser disciplinado, la cultura del esfuerzo, la colaboración, el trabajo en equipo, el desarrollo del liderazgo tanto individual como colectivo, es decir, esto del deporte vendría a ser un símil de la realidad del propio país en múltiples aspectos.
En corto creo que he señalado la problemática general de nuestra sociedad mexicana, imaginemos por un momento todas esas características antes mencionadas aplicadas a la educación, la política, la economía, la seguridad pública, con eso y la pasión mexicana que nos es innata ¿Quién podría detenernos? NADIE, ni el morenito jamaiquino que se echó sus pasitos de reggae como si le sobrara tiempo para cruzar la meta.
Si esto se instaurara - la formación deportiva estructurada- y se le diera seguimiento formal, identificando a los altos rendimientos dentro de un contexto en que se involucren los valores éticos con el desarrollo físico y la formación académica, una actitud positiva de competencia y de aprendizaje sobre la derrota, aprender del rival y reconocer la autovalía y la del otro, nuestro país lograría metas que sólo en las campañas políticas visualizamos.
Sé que en muchas instituciones escolares existen equipos desde la liga microbios, más algunos de estos son integrados por aquellos que tienen el interés o la presión paterna o materna para estar ahí, además de que no se plantea dentro de un contexto de una formación generalizada y a través de toda las etapas de formación.
¿Cuándo dejaremos de ser el país de las excusas para ser el país de los resultados?
“….la comida estaba muy condimentada y sentí malestar (agruras)”, ¿Acaso ese deportista que representó a México en caminata es un naturalizado de origen Noruego? ¿Qué nunca ha probado el mole poblano u oaxaqueño -en sus doscientas versiones-, unos tacos de maciza con nana, unos exquisitos tlacoyos bañados en harta salsa de tomate verde con chile de árbol o un delicioso taco de cochinita….en el desayuno?
Lamentablemente algo sucede que nos impide enfrentarnos a la realidad y decir: Hasta Aquí llegamos con esta actitud.
¿Acaso usted se siente más seguro ahora que se llevo a cabo un compromiso para la Seguridad Nacional? ¿Usted es de las raras personas en éste país que tiene su “talkú” para los distintos compromisos que deberá afrontar?
La verdad es que no planeamos, no nos organizamos, existe el inconciente colectivo de que alguien más y no uno es quien debe hacer las cosas.
De 150 millones de pesos que se asignaron el último año al desarrollo del deporte en nuestro país -según fuentes de Televisa- sólo 1 de cada 4 pesos llega al deportista.
Uno de nuestros competidores de boxeo fue retenido en México para que su lugar en la inauguración lo ocupara un directivo; María del Rosario tuvo que cambiar de entrenador porque al suyo lo asesinó el narco afincado en Sinaloa; Tatiana la del bronce en clavados fue expulsada por el presidente de la Federación relativa sin razón alguna, lo que le impidió ir al Mundial pero que con esfuerzo y astucia logró “colarse” a las olimpiadas y ganar - ella, que no nosotros – la medalla de bronce en trampolín por parejas, además de quedar en quinto lugar mundial en otra especialidad.
Y así podríamos hablar de tantos y tantos casos demanoseo y corrumpción que quedan en el olvido alterminar el event y que por tanto se repiten ciclo a ciclo, cual si fueran sexenios en éste país.
Gracias a nuestros compatriotas medallistas y a todos aquellos que mejoraron sus marcas, por demostrarnos que no fue necesario mojarse en el río Bravo y secarse en el desierto de Arizona para ser un mexicano de éxito.
Ojala que la multitud de sirenas y su canto no les hagan perder piso y dinero, logrando perdurar como personas ejemplares.

sábado, agosto 16, 2008

De encuestas y verdades

Las recientes encuestas y reportes económicos que se han publicado en prestigiados medios de información nos revelan que hay zonas de nuestro estado, que son comparables en pobreza y subdesarrollo con algunas del continente Africano.Estos datos me remueven muchos ámbitos de pensamiento.
Primero debo de aclarar que no debemos basarnos para opinar en sólo las interpretaciones estadísticas pues bien dicen por ahí que las estadísticas son como el bikini: muestran todo, menos lo fundamental.
En principio, el que un país, particularmente una zona como la nuestra, que en una época vivió momentos de esplendor, se encuentre postrada ante el clientelismo político y gubernamental, propio del sesgo que ha tomado la forma de visión y gestión del sector público y de buena parte del sector privado más influyente, no nos augura algo positivo, según mi visión, a corto plazo.
Pero no me quedaré en ese punto, creo firmemente que tanto yo como tú y como aquel, somos responsables de que familias enteras se encuentren en la situación de pobreza extrema a unos cuantos kilómetros de nuestras propias viviendas.
Si bien los pueblos tiene los gobiernos (que en realidad son los servidores públicos) que se merecen, así mismo la sociedad mexicana en la que vivimos tanto a nivel macro (como país) como a nivel micro (regional –estatal) es reflejo de quienes la conformamos.
No hay salida, ¿Acaso existe quien se atreva a negarme que no se encuentra cuando menos tranquilo porque aquel diputado, secretario general de un sindicato, oficial mayor o subdirector de área es su pariente de sangre, político o de cariño? Y que, al estar en funciones, el resultado de su gestión, nos parezca perfecto o no, nos callamos, en parte para no generar olas debido a que habiéndolas generado –las olas- ya no esté tan disponible (el pariente) para algún futuro favor que pudiéramos requerir de el.
La actual situación económica y la social mexicana pareciera que está cimentada en la misma visión que la de los criollos, hijos de aquellos conquistadores españoles que iban a reclamar tal o cual derecho o alcaldía en nombre de aquel padre o pariente que participo en dicha etapa histórica.
Nos quejamos de lo que sucede, más al mismo tiempo rezamos porque se nos haga el conecte.
No hay congruencia, nos quejamos, pero no procedemos en consecuencia, no votamos y nos la pasamos entre sonrisas y halagos tanto con melón como con sandía, con el fin de no comprometernos.
Como estamos “indignados”, nos dedicamos a desobedecer –nuestra versión mexicana de la resistencia pacifica de Gandhi- no pagando impuestos, no respetando las señales, no cumpliendo con mi horario de trabajo, no terminando mis compromisos en los plazos debidos; no cumplo, no respeto, pero eso si, me paso la vida exigiendo: “respeto y que se aplique todo el peso de la ley” sobre quienes delinquen, siempre y cuando no sean parientes o personas de nuestro circulo cercano.
Entonces ¿somos o nos parecemos?
Los mexicanos queremos vivir como los holandeses pero no pagar los impuestos que ellos pagan con toda religiosidad; queremos ganar medallas en las olimpiadas más nos la pasamos en la grilla atlético-directiva los cuatro años de preparación, en medio del culto a la personalidad que hace que a un atleta que logra un sencillo objetivo lo alabemos como consecuencia de nuestra falta de lideres a quien admirar; de nuestro temor proveniente de una falta de seguridad para desarrollar nuestro propio liderazgo.
Hace algunos años tuve la oportunidad de tener como alumno a un joven inteligente, de gran rendimiento académico, con personalidad, facilidad de palabra, dotes de liderazgo y con gran inquietud política.
La vida le brindó la oportunidad de realizar estudios de posgrado en una prestigiosa institución académica y de ganar experiencia en el campo de la administración pública.
Alguna vez al reencontrarnos descubrí que lo vital y más valioso que había en él se había perdido: el pudor.
Al tocar el tema de la pobreza (y hablo de hace 10 años) me replicó con socarrona altanería e irónica sonrisa a un cuestionamiento que le hice sobre la política económica y la influencia del “cambio” que requería nuestro país y que ofertaba su opción partidista: “Paty, por mucho que me digas, la cosa no esta tan grave, nosotros no estamos como en África”.
A ese respetado y muy querido exalumno le cuestiono hoy: Efectivamente no estábamos como África, pero ya estamos pareciéndonos.
¿Y ahora?

lunes, agosto 11, 2008

Los Capítulos de la Vida

Tener el privilegio de dedicarse a cooperar para que otros seres humanos se vayan formando y de paso, ir aprendiendo de ellos, es algo que probablemente no se aprecia con el valor debido. En mi caso lo considero un favor que se me ha brindado y como tal, trato de ejercerlo con toda conciencia y dedicación dentro de mis variadas limitaciones.
En el camino me he encontrado con seres de diferentes colores, idiomas, personalidades, visión del mundo y objetivos de vida, con algunos he compartido momentos inolvidables quedándose grabados en mi memoria y que me permiten recurrir a ellos cuando la vida no es tan amable como a veces uno lo desea.
Esta época de verano surgió la posibilidad de compartir unos días con un pequeño grupo de amigos y exalumnos, visitando algunos sitios de las costas de nuestro estado, las cuales yo no conocía.
Una exalumna de la facultad me invitó y fomentó, con gran calidez, mi entusiasmo por visitar su área de vida, compartir esos días de aventura, todo pensado para vivirlo dentro de la más absoluta libertad y la más sencilla diversión, esa que se comparte con los amigos, en donde el entorno coopera pero la compañía es la esencia.
Disfrutamos planeando, disfrutamos esperando la fecha, el 5 de agosto.
Llegamos a San Felipe en trouppe, animados y entusiastas, y ahí estaba Lida con su novio Ramón esperándonos con todo preparado, procurando nuestra comodidad; vivimos la oportunidad de conocer Río Lagartos y comernos huayas y mango con chile mientras disfrutábamos de la vista del Ojo de Agua y de los niños que ahí se bañaban con gran ánimo. Viajamos hasta Las Coloradas buscando el mejor sitio para disfrutar del mar.
Recibimos en todo momento gestos de gran amabilidad de nuestros guías, esos dos jóvenes quienes con una atención fina y dedicada nos mimaron en cada uno de los detalles.
Compartir la comida entre pláticas sobre su futuro profesional como Licenciada en Mercadotecnia y Negocios Internacionales, una tesis recién terminada sobre Distribución de Productos, un examen profesional próximo.

Planes, alegría, las cosas hermosas que nos encontramos al permitirnos vivir la vida en su forma más simple.
Nos despedimos con gran cariño y muchas ideas sobre lo que haríamos al encontrarnos en pocos días más, al regresar a la facultad.
Sé que alguno de mis lectores pensará ¿Hacia donde va este comentario? ¿Qué pretende decir?
Ayer domingo he vivido, con gran dolor y tristeza, un capitulo más del libro de la vida, nuestra amiga Lida Beatriz Monforte Braga –Bety para sus familiares- murió el sabado 9 en un accidente de transito; un accidente provocado por un error humano, que arrastró con él la vida de otros seres humanos.
Regresamos a la carretera con gran tristeza y desconcierto, la misma carretera en la que apenas pareciera hacia unos momentos habíamos transitado dichosos comentado lo vivido; la misma, en donde ella se encontró con la muerte.

Recorrimos el camino para ir a decirle: “Hasta pronto dulce y sencilla amiga, que en tu encuentro con el Ser Supremo descubras la dicha y nos abras el camino con la esperanza del reencuentro”.
A sus padres, hermanos, cuñadas y sobrinas, les deseo que la fé les acompañe como fuente de consuelo, paz y amor en estos momentos.
Nosotros, quienes la tratamos cercanamente, tenemos el compromiso de recordarla como lo que ha sido, una mujer dedicada, cariñosa pero firme, jovial, alegre, formal, amiga sincera y siempre disponible para apoyar a sus amigos.
Nos ha dejado un legado que se quedará en nuestros corazones.

domingo, julio 27, 2008

En el mar la vida es más sabrosa

Las vacaciones, como en realidad cualquier época festiva, nos sirven a los mexicanos para reavivar o resaltar las esencias más puras de nuestra nacionalidad.
En primer lugar mencionemos nuestra necesidad de estar acompañados, y no me refiero a ir con nuestra esposa e hijos o en el caso de la soltería plena (que no solterona) acompañarnos de algún familiar para viajar tan lejos o tan cerca como nuestras finanzas nos lo permitan.

Me refiero al acompañamiento de todo un ejercito (dividido en diversos batallones) para sentirse feliz y acompañado, esto claro puede ser casual o causal, imaginémonos a una mujer diciéndole a otra: “Pues fíjate comadre que Alberto anda pensando en alquilar una casa en la playa esta temporada, los gordos ya se cansaron de ir con los tíos a Cancún, ya hace 3 años que fuimos la última vez y como dice Beto: ¡Tienen que convivir con sus amiguitos!”; en esos momentos estamos incitando a la comadre a acompañarnos, esta acción la realizamos sin estar plenamente concientes de su finalidad (puede ser que queramos compartir el costo del susodicho predio o sólo es el deseo de comentarlo para lograr la envidia), de una u otra manera nos hemos convertido en una opción de relax colectivo para un grupo más o menos extendido de familiares y amigos casi familiares (de cariño), que se suman al barco de las ilusiones vacacionales.
Llegado el momento, hasta la abuelita o la tía no tan joven acaba emboletada (con gran felicidad o sin ella) en la aventura, siendo que de alguna manera podrán hacerse cargo del grupo de infantes, de los pre y pospúberes en caso de que nos salga una fiesta a los mayores.
El susodicho predio playero puede estar ya sea frente al mar o a un kilómetro de él, más no pierde atractivo, especialmente si fue cimentado con alguna frase similar a la siguiente: “pues bien comadre ya sabes que ahí está la casa, nomás lléguese con los niños y ahí nos acomodamos, lo importante es que nos reunamos y la pasemos bien todos juntos”.
No digo que no exista la buena y amigable intención, más ¿cómo calificar a ese sentimiento que nos nace del corazón? (como dirían las Pandora). Esa sensación de: “¿qué habré hecho para merecer esto?” y la mirada castigadora del conyugue que nos dice, por ese medio de expresión: “¿era necesario publicarlo?”
Pensemos en un sábado cualquiera de temporada, en donde después de recibir visitas fugaces toda la semana, servir y cocinar para todos, ir por los niños a sus diversos compromisos sociales (sin los cuales perderían status dentro de su selecto grupo de amigos), determinamos que éste fin de semana nanay de nada, a descansar, que cada quien haga y coma lo que pueda y como pueda….. más de repente oímos una voz familiar, rodeada de gran ajetreo que nos grita: “comadreeeeeeeeeeee ya llegamos” y se nos presenta toda la familia de “cariño”, incluida la mascota, cargados con dos bolsas de Sabritas, un six pack, 1 latita de dip y dos botellas de refrescos de dos litros, todo eso como apoyo al almuerzo familiar colectivo.
“Qué padre que está la casa, ya le dije a Huayo o te avivas y rentamos casa el año que viene o ya de plano nos juntamos con los compadres, pues me da tanta pena caerte siempre”.
Es ahí donde la idea de descanso se esfuma y se inicia el movimiento de niños por todos lados, pidiendo refrescos, botanas, toallas que van y vienen, el corre-corre a encargar pescado frito para todos, los señores viendo la vida pasar con su “chela fría” motivados a hablar de su trabajo o de los amigos ausentes.
Uno siente realmente algo parecido al pecado, y no es falta de amor, sólo es engentamiento.
No puedo dejar a un lado a las personas que si son felices recibiendo “in pronto” a cualquier conocido que se les presente, que lo disfrutan y hasta lo promueven, ejerzo hacia ellos solamente una profunda admiración, pues sacrificar tu tiempo personal planeado para el reposo para satisfacer las necesidades de una tribu inesperada y además ser feliz, no puedo más que admirarlo.
En fin, que al atardecer, entrando la noche, suplicando que no sea muy entrada la misma, porque entonces se corre el peligro de que: “en donde duermen cinco, duermen nueve”, los llegados (invitados sin fecha o cita definida) se retiran, muy agradecidos y comunicándonos lo bien que la han pasado, sin desechar la idea de repetir la experiencia.
Nosotros nos quedamos con la casa caída, más cansados que al despertar, pero diciéndonos a nosotros mismos: “son los amigos, son familia, así es la temporada”.

domingo, julio 20, 2008

Momentos gratos

No he tenido un hijo biológico, más la vida me ha brindado la feliz posición de ser amiga, cómplice y tutora de algunas personas con las que me he ido encontrando en el camino de la vida.
¿Cómo nos hemos encontrado? eventualmente en el aula, lugar donde tengo el placer de compartir experiencias y conocimientos con miles de jóvenes algunos de los cuales conforman mi familia del alma.
Ellos y yo hemos crecido, compartido, llorado, reído, aprendido, discutido y querido. Lo más hermoso es que en ese grupo se encuentran seres humanos de todas las edades, condiciones, visiones del mundo y de la vida muy distintos, entonces ¿qué nos une? la afinidad.
¿Pues cómo, no que difieren? exactamente, nos une el respeto mutuo, la lealtad, el cariño pleno demostrado por la aceptación del otro exactamente como cada quien es.
Uno a uno se han ido incorporando con el paso de los años, lo importante aquí es que pocos se han desapegado, inclusive, algunos ya son amigos, independientemente de la relación grupal.
Las anécdotas son infinitas, sería muy difícil relatarlas todas, más se que al leer estas líneas ellos sabrán a quien me refiero.
¿Cómo olvidar el sonido del megáfono en plena platica de Catón en el Club Campestre y la salida cual jugador de fútbol americano del único alumno que nunca hubiera activado dicho megáfono?; la desaparición de una lata con un lechón al horno completo en plena convención; la emoción de ser animada en momentos difíciles al cantarte : "Personalidad" de Tin Tan; el estudiante que se presenta a ocupar un puesto en un despacho en donde no había sido entrevistado para puesto alguno y que permanece ahí por años, demostrando con el tiempo que la dedicación y la inteligencia aplicadas con sencillez son muestra de que no se requiere de golpes políticos o morales para demostrar lo que eres capaz de llegar a ser; la adjunta siempre autogestiva que llega a decirle a la maestra: "no vengo mañana pero ya organice a todos para que ellos si vengan"; el comentar en clase alguna situación personal y al final de ella encontrarse con dos o tres jóvenes dispuestos a proponer soluciones sin esperar nada a cambio. 
Podría seguir describiendo hechos, acciones, vivencias individuales o colectivas que divertirían o asombrarían a algunos u otros al conocer a los protagonistas de dichas acciones, más éstas siento que describen el nivel de relación y sentimientos compartidos.
Es emocionante encontrarnos y recordar, ponernos al día de nuestras vidas, en el caso de que la cercanía no fuese la deseada.
Estos comentarios los comparto debido a que en estos días tuve la oportunidad de acompañar a uno de mis hijos del alma en uno de los momentos más importantes de su vida: su boda.
El ser testigo de ese acontecimiento en donde un joven que has visto crecer, forjarse como persona y como profesional, el recordar tantos momentos compartidos en donde el desamor juvenil era el punto. El verlo pleno, feliz, en compañía de la joven que ha decidido compartir su vida con él fue algo emotivo y lleno de sensibilidad.
Las familias y los amigos más cercanos reunidos ahí hemos sido testigos del amor y la felicidad de encontrar a tu compañero de vida, en la plenitud del conocimiento mutuo y aceptación plena.
Creo que soy una privilegiada al poder vivir y compartir nuestras historias de vida.

lunes, julio 14, 2008

La vida que inicia

Estando en consulta medica, al preguntarme la doctora mi edad, inicié mi respuesta diciendo: “cinc…..y me detuve replicando: ¡Pero que horror…….. no, no, no 49!” y la doctora sonriendo me dijo, “ya se esta preparando para decir cincuenta”: Me quedé anonadada, pues en el sentido mas humilde y fiel a mis sentimientos, reconozco que no me siento mayor de 38, claro que, tal circunstancia ha sido fomentada más por personas que al conocerme y cuestionarme acerca de mi antigüedad no dan crédito en su mayoría al modelo que soy, que por mi falta de visión frente al espejo.
Recordando, me cimbra la maléfica verdad de que de pequeña ya me “andaba” por ser mayor, no era ninguna edad específica, pero quería alcanzar una edad que me permitiera ser autogestiva. Cuán dolorosa enseñanza conlleva confrontar la realidad de que al llegar a la edad debida, la autogestión no se incrementa proporcionalmente con la responsabilidad y la edad, es decir, nos viene la edad con un chorro de responsabilidades y realidades de vida, siendo que la libertad se ve acartonada por dichas responsabilidades.
Recuerdo con gran placer mis años 20´s donde, de paso, me cayeron unos cuantos veintes de verdad; mis 30's son prófugos que pasan como escenas selectas de una película en DVD, más bien son un álbum de circunstancias seleccionadas.
Y aquí es donde se inician las meditaciones pues generalmente quienes nos rodean son personas de nuestra edad o mayores, así como retoños propios o ajenos, sobre los dos primeros grupos nunca falta la frase, “hija disfrútalo….la vida empieza a los 30's” y uno se dice ¡YES! Ahora sí....
Al ir acercándonos a los 40’s las mismas voces, u otras, que han sustituido a las voces ausentes, nos indican: “los 40’s son una etapa inigualable, es la plenitud, realmente se inicia la vida a los 40’s” y uno, que ya se siente más en ellos que en los anteriores, se dice: “¿Ves?, esto era solo un calentamiento…”
Ahora al borde de los 50 años de edad, me salen con que, no te preocupes mujer, ¡La vida empieza a los 50’s!....yo francamente me quedo viendo a la distancia y me pregunto a mi misma ¿Será que alguna vez llegue al medio término de la vida?
O como decía mi mama, soy candidata a ser de esas personas que “….pasan directamente de verde a podrido, es decir nunca les llega la madurez”….sea esto lo que sea, dicho sea de paso.
Con aquello de que ahora no hay ancianos sino adultos en plenitud, si no acabo de iniciar la vida ¿Cuándo llegaré a estar plena?
Mejor me dejaré de engaños y determino que la vida inicia cuando somos procreados, nos llevamos nuestra primera metralla de experiencia al nacer y de ahí para adelante cada quien va teniendo la edad que sienta.
Finalmente todo está en nuestra mente y en la actitud que tomemos ante la vida.


The End

domingo, julio 13, 2008

La Temporada

Pensando en las próximas vacaciones de verano, recordaba los ayeres en los que en contraposición a mis contemporáneas yo viajaba con mi mamá a la ciudad de México.
Algunas de mis compañeras hasta viajaban a otro país, más invariablemente, se agendaba un espacio famliar para pasar en las playas de nuestro bello puerto de Progreso, ese sitio privilegiado que se viste de gala tan pocas veces al año, kilómetros y kilómetros de playa con cientos de casas, muchas de las cuales hoy disfrutan extranjeros más visionarios.
En esa época, finales de los 70’s mediados de los 80’s (del siglo pasado, conste), era como un sitio especial para vivir plenamente “lunadas”, en donde la guitarra solía ser la gran compañera de las reuniones frente a la fogata en la arena.
Tuve la oportunidad de disfrutar, eventualmente, algunas de esas vacaciones a invitacion de apreciadas familias que me abrieron sus casas y alentaron en mí el gozo de esos rituales que variaban según la época y la edad.
Mis recuerdos acerca de mi única pesca, la cual fue desde la orilla de la playa una madrugada de agosto se siembran especialmente en la importancia de soltar o jalar el cordel, lo cual en mi vida actual sigo practicando; la sentada en las “barditas”, cuyo objetivo era ver y ser visto; la visita a los futbolitos, que tenia como fin el mismo del punto anterior; los dulces de Miguelito; la jugada de lotería y posteriormente de continental.
No recuerdo, aunque probablemente se daba, que en esas épocas existieran grandes bailes con horas de ensayo y coreografos, ni multitud de competencias organizadas formalmente y de todo tipo, refrescadas con grandes cantidades de cerveza, ni mucho menos los indispensables “pomos” para alegrar la noche, insisto, no dudo que lo hubiera entre circulos muy específicos y con edades que ya tenian varios ayeres de haber obtenido la licencia de conducir (no existía el IFE).
No visualizaba que algo fuera distinto de una casa a otra, aun cuando en la vida real hubieran notorias diferencias, si acaso lo único que viene a mi mente es la incongruencia de una piscina frente al mar, más reconozco su gozoso beneficio. Lanchas habian y lo más cercano a lo "nice" eran de no muchos pies de largo, sólo para dar vueltas o ir de pesca a algún bajo, con un buen pescador que guiara y preparara el ceviche inicial; las inflables (lanchas) eran de “alta tecnología”.
Lo más extravagante de esa época para mí, fue aprender a montar en minimoto, posesión escandalosa de una joven de la sociedad meridana, la cual tuvo a bien proporcionármela por algo más de 10 minutos y con la que me di una gran derrapada en la arena, lo cual provocó mi deshonroso destierro de la lista de motociclistas autorizados.
Todo esto lo retomo estos días al iniciar una nueva etapa de la temporada, a pesar de que son muy pocos mis recuerdos sobre el tema, año con año me he ido enterando, por referencias, de los diversos tipos y ámbitos de diversión que se van generando para pasar un buen verano, las diferencias son notorias y no pretendo aseverar que el pasado fue mejor, más me conmueve el presente.
Me conmueve la cantidad de dinero invertido en ser feliz, barcos-veleros-yates, motos acuáticas,
motos de playa, automovilistas menores de edad, discotecas que abren sus puertas la mayoría de los días de la semana y en las cuales sin pudor alguno podemos saber que salen muchos de nuestros jóvenes en estado tal que se vuelven enemigos de si mismos y del ser humano que tenga la poca fortuna de cruzar por su camino; la logística de los padres de familia para repartir a púberes y pospúberes, en el caso de que estos no tengan vehiculo asignado, con las debidas quejas entre dientes por las largas distancias y los multiples pasajeros a repartir y tantas otras circunstancias tan ajenas a nuestro verdadero ser y sentir con respecto al sentido de la "temporada".
Se percibe como poco usual el precioso tiempo compartido entre familiares de diversas edades y niveles de parentesco, las relaciones de amistad cimentadas en grandes aventuras, el conocimiento de la naturaleza, el disfrutar de lo sencillo por puro placer.
Todo esto pareciera que ya no da felicidad, veo las fotos de las actividades actuales en las secciones de sociales de la prensa escrita y me pregunto ¿será que no entiendo lo que es divertirme actualmente? ¿podrá ser que ya llegué a ser “Old Fashion”?
Razono que no es cuestión de edad, pues ante mis ojos desfilan hombres y mujeres que fácilmente podrían ser mis padres, jovenes, niños y bebes con grandes sonrisas (algunos mas bien con cara de "alguien me puso aqui"), todos abrazados y apretujados con todos, misma pose que se repite foto tras foto, variando eventualmente los rostros, los eventos y el fondo de la foto.
Si alguien anda perdido en ésta reflexión lo invito a acompañarme, pues lo único que pretendo decir es: ¿Dónde ha quedado el simple placer por el placer mismo? Sin ropas de marca, sin equipos motorizados, sin grandes automóviles, sin el alcohol que muchos muestran en dichas fotos "de sociales"brindando entre si, como enviando el mensaje: ESTO ES LO QUE DA LA FELICIDAD.

domingo, junio 15, 2008

Ser y Hacer equipo

Hay tanto que decir acerca del crecer como ser humano, que podríamos pasarnos la propia vida y parte de la ajena en imaginar, describir, definir y ejemplificar lo que determinamos como crecimiento personal y los momentos en que lo hemos experimentado.
Ayer fue uno de esos días en que uno crece a través de los demás, es decir, los demás nos hacen darnos cuenta de nuestras propias áreas de oportunidad.
Esto puede darse en una plática formal, en alguna actividad informal, en situaciones bajo nuestro control o fuera de él.
Asistí a un encuentro deportivo, algo emotivo si, trascendente desde el aspecto de la formación integral también, más por sobre todo, un ejemplo de lo que el ser humano es capaz de ser o no hacer por determinadas razones, algunas reales y otras imaginarias.
Independientemente de que en estos días de contratos millonarios, el asistir a un partido donde lo que se juega es simplemente el orgullo de ganar, ya es en sí mismo una ganancia para el alma; el que los jugadores se entreguen, tras días de entrenamiento, soñar jugadas, definir estrategias, todo por pundonor, es lo más loable y son de las acciones que debemos promover.
Más también hay que obtener otro tipo de aprendizaje, el posterior al resultado.
Un equipo es un conjunto de personas que, unidas por un objetivo común, aportan, cada miembro del mismo, sus máximas capacidades al logro de dicho objetivo, haciendo un equilibrio entre lo que uno aporta en función a lo que al otro le falta, equilibrio en fin.
Un equipo sin equilibrio y aportación conjunta, no puede funcionar, ya sea el gobierno de un municipio o la organización de una familia, de ahí que el deporte como parte de la formación personal y profesional es fundamental.
El equipo requiere de liderazgo si, el líder debe estar ahí, dar el ejemplo, sacrificarse si es necesario en función al logro, debe ser un permanente motivador, convencer con sus acciones y conmover con sus emociones, entregarse.
Cuando actuamos así sólo se puede ganar, pues el triunfo en sí es la realización misma del equipo y su crecimiento como tal, pues uno de sus máximos objetivos es ser y lograr.
Los mexicanos eventualmente nos atragantamos cuando somos equipo, por eso somos un país de medallistas de deportes individuales o paraolmpicos (esto último nos demuestra cuan capaces somos).
Pareciera que nos es difícil encontrar ese equilibrio motivador que permita rotar el liderazgo de manera tal de que todos sean protagonistas promotores y receptores, y esto sorprende en particular, puesto que somos un país de familias muégano, de grupos de amigos unidos con Kola Loka, la soledad acompañada según nos referencia el gran Octavio Paz.
Al final de la jornada lo ideal es lograr un aprendizaje, ¿Nos ganaron o perdimos?
En la sociedad mexicana no nos gusta, o más bien nos incomoda analizar lo que sucedió, aunque con ellos se pierda de paso el obtener un aprendizaje, preferimos decir: “pues no se pudo, hicimos el mejor de los esfuerzos; cada quien puso su granito de arena pero no fue suficiente; para la próxima será”
Se nos está acabando el tiempo, el petróleo, la naturaleza y la vida y seguimos esperando el mañana.
Formemos un equipo, seamos capaces de abrirnos a dar lo mejor de nosotros, a la primera y todas las veces.
Aprendamos a hacer conciencia de los resultados obtenidos y buscar las áreas de oportunidad, maduremos y volvamos los resultados no esperados un aprendizaje. Parafraseando una hermosa canción: “.....si un error puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.

P.D. A mis compañeros de ideas les comunico que me ausentaré unos días de éste espacio por motivos exclusivamente felices. Amenazo con estar de nuevo haciendo catarsis en dos semanas.

domingo, junio 08, 2008

El uso de la tecnología

Lo primero es admitir,ante quienes no me son cercanos, que soy una amante apasionada de la tecnología. Esta relación perfectamente asumida, se remonta a mis mas jóvenes ayeres cuando llegó a ésta ciudad la televisión y me pusieron frente a una de ellas, ésta era modelo Admiral, para asentar en la mesa, de color blanco, de bulbos y con pantalla monocromática.
Para entonces, pasaban ante mis ojos y por tanto, de mi vida, las clases de cocina de Dña Elvia Rodriguez Cirerol, las de Karate del Profesor Lavadores Franco, la telenovela Gutierritos, los programas seriados como Combate ("Jaque mate a Rey 2, aquí Torre blanca"), Popeye el marino y tantos recuerdos más.
Por tanto, cuando afirman sobre la televisión que ésta es una caja idiota, lo siento como algo personal, pues para mi la TV fue y sigue siendo una ventana al mundo y sus liviandades.
Admito que existe mucha estupidez en ella, más también refuto que en cuestiones actuales, hay una gama amplísima de opciones, en donde la característica atribuida ( la estupidez) radica más en "el qué se ve" y "cuanto se ve de ello", adicionalmente de lo que se deja de hacer por estar frente a ella, es decir priorizar.
La historia, las biografías, el poder conocer los acontecimientos en el momento que estos suceden, el ver imágenes de otros países y de esa manera conocer su cultura y situación, nos brinda una visión amplísima para muchos que como yo, aún no hemos visitado, por ejemplo, físicamente la Plaza de San Marcos o la Puerta de Alcalá. la cual espero que esté aún ahí "mirando la vida pasar" para cuando yo llegue y me posicione ante ella.
Los celulares son otro ejemplo de tecnología positiva llevada a nivel nocivo para la salud.
¡Que magnifico, más que mediocre lo hemos vuelto, medio de comunicación!
Tanto por medio de voz como para mensajes escritos, poder estar comunicado en momentos y circunstancias trascendentes o de peligro; el tener con uno un medio por el cual otras personas puedan localizarnos para asuntos trascendentes, todo esto es positivo, más, aquí surge la problemática, el vuelco que se le da a su uso: teléfonos con capacidad para grabar vídeo, voz, tomar fotografías, radio Fm, capacidad de entrar a Internet, ver televisón y cualquiera de otras combinaciones,
¿Que opino de esto? ¡Que es Mágico!
Más los seres humanos nos la arreglamos para darle la vuelta a las cosas y volverlas armas letales contra la comunicación y las mas elementales reglas para convivir de manera levemente civilizada.
No mencionaré situaciones como utilizar el celular en el cine o el conducir y utilizar dicho medio de manera simultanea, pues esto ya ha sido mencionado "ad nauseabum"
Me referiré a mi ámbito: la formación académica y humana y la manera en que dicha tecnología las afecta.
En primer lugar mencionare que dentro del área socioeconomico-administrativa, dificilmente un estudiante de cualquier semestre tiene la responsabilidad sobre la vida o circunstancias de otro ser humano como para salir corriendo del aula a responder cual si fuera neurocirujano o cardiologo y el paciente estuviera con estertores.
Segundo, y no menos nocivos: Los Mensajes de texto por medio de los celulares, ¿Como es posible distorsionar el idioma de esa manera, escribiendo con medias frases o letras que sugieren palabras?
Para mi mas que arte o astucia es un proceso retrogrado e involutivo de comunicación escrita, pues si bien a bien sabemos que dificilmente encontramos una sana ortografía entre nuestros jóvenes adultos y los ya no tan jóvenes, con esas formas y maneras ¿Que podemos esperar?
Tienen el objeto (el celular) pegado a su ser, en los sitios corporales mas inimaginables, con una ansiosa necesidad de llamar o de ser llamados, independientemente del aislamiento en que caen al salir de clase y colocarse los audifonos para oír "música", es decir quedar sólo el aparato y tu.
Los hay de todo tipo, para todas las características y personalidades, con lo que van creando nuevas necesidades, ofreciéndonos planes de servicio condicionados, en donde las compañias nunca pierden, por el contrario, cual droga te dicen, "venga, tiene 100 mensajes diarios libres a miembros de la misma compañía" y ahí vemos al futuro de nuestra Patria borrándose las huellas digitales, escribe y escribe, pues hay que aprovechar que son gratis.
Pero adentremonos en los adultos, ¿Que sucede cuando suena el celular en medio de una junta de trabajo? el dueño del mismo, aún teniendo la palabra en dicha junta y llevando el orden del día, deja a todos en espera con un simple "permitanme", para adentrarse en una llamada, la cual muchas de las veces son asuntos tan personales como la esposa pidiéndole que vaya por los bodoques y de paso por las tortillas (relato real).
Creo que todos estos avances tecnologicos deben de ser utilizados para los fines que fueron creados, y no como la mercadotecnia nos vaya dirigiendo y creándonos necesidades que finalmente nos unde en ellas.
Desearía que Carreño viviera (aquel del Manual de Urbanidad y Buenas costumbres) para hacerle una sección especial sobre el uso del celular-
¡Y la Web y sus mensajes electrónicos! esos forwards que contienen 2,456 nombres más el de uno que nos son enviados, bien para hacer cadenas, o diciéndonos: "este es muy bueno leelo", siendo que no va dirigido solo a uno sino a 3,000 personas más.
Para mi los peores son aquellos que después de múltiple cursilería te indican si no haces esto, algo espantoso sucederá en tu vida, o bien, si no reenvías lo recibido a quien te lo envió, sabrá que no lo amas.
Resumiendo, sin pretender ser Carreño, sugeriría: llamar al celular de otra persona sólo cuando sea necesario localizarla para algo relevante; llamarla a horas en que se supone que debe de estar libre (no ha horas de oficina o de clase), a menos que sea para algún asunto urgente.
Enviar mensajes correctamente escritos de manera concisa y que requieran una respuesta directa.
No utilizar éste medio para asuntos profesionales o de trabajo, si al que se le llama no tiene un celular pagado o subvencionado por la organización, en ese caso, el celular es para su uso personal y particular, no para recibir llamadas de otro ámbito.
Aprovechar todas las alternativas que estos aparatos nos ofrecen, pero en los tiempos y formas adecuados.
Evitar enviar mails a nuestros conocidos de todo lo que nos envian otros conocidos nuestros, asumiendo que el tema es de su interés, salvo que sepamos ciertamente que lo es, evitando de paso llenarle el correo de basura, lo que impide tener espacio lo verdaderamente importante.
Tratemos de sacar ventaja de la tecnología, mejorar nuestra ortografía, mejorar y eficientar nuestra comunicación con los demás, fomentar un mayor acercamiento con nuestros seres queridos.
Como todo, tiene su lado blanco y su lado negro, no seamos tenologico-fóbicos, más tampoco tecnologico-dependientes.

domingo, junio 01, 2008

La Soledad

A veces pareciera, que los seres humanos seriamos capaces de cualquier cosa por no estar solos, inclusive, preferimos estar mal acompañados.
Y es que es esa necesidad de saberse en compañía, de tener a ese alguien, de pertenecer a algún grupo, buscar la aceptación, querer sentir que uno forma parte de algo o de alguien.
Por iniciar en alguna etapa, esa búsqueda puede darse desde la mas tierna edad, cuando uno siente que no encaja con el resto de sus seres mas cercanos (familia, amigos, etc) en esos momentos, la conducta resultante puede ser la homogeneidad, pintarse del mismo color y forma para sentir pertenencia, aunque en el proceso borramos nuestro propio color, o apartarse de los otros, con el riesgo de pasar por taciturno o por un triste solitario.
Al irnos involucrando en sociedad, vamos sintiendo cada vez más esa sensacion de pertenecer....¿Es fácil de describir la sensación de ser el último elegido del salón para formar parte de un equipo?, más aún, ¿ Es fácil que se supere? eventualmente si, pero mientras .....como duele.
Igual nos sucede con los amigos y los amores, en cuanto los amigos son amores y los amores deberían de ser los mejores amigos.... en teoría, y no hay exceptisismo en mis letras, más bien experiencias propias y ajenas en donde al no existir una amistad plena al inicio de la relación, al profundizarse ésta, la pasión se torna en el elemento central, la que al irse mitigando nos deja una gran amistad, complicidad, objetivos en común y cariño (no es necesariamente en ese orden), pero cuando no existe esto previamente, al termino de la fase pasionaria no nos va quedando mucho, a veces ni el respeto.
No vayan a pensar mis 7 lectores que estoy deprimida o ando de pesimista, sencillamente estas letras son producto de la observación, aunque bien se dice por ahí, que un pesimista es simplemente un optimista bien informado.
Si tomamos en cuenta lo social, los mexicanos tendemos a formar grupos extremadamente cerrados, satisfacemos nuestra necesidad de pertenencia, de seguridad y de paso de poder emitir opiniones sin que pasen a ser mas que comentarios de grupo, es decir dentro de la muchedumbre ¿Quien puede asegurar conocer la mano que aventó la piedra?
Si tomamos en cuenta lo afectivo, desde la mas corta edad iniciamos relaciones afectivas con el fin de sentirnos "especiales" para alguien, aun cuando dichas relaciones sean efimeras y nos vayan desgranado las emociones cada vez que se terminan; desde lo positivo podemos decir que nada se compara a la emoción que nos deja el inicio de una ilusión, la sabiduría entonces estriba en saber recordar aquello positivo que sentimos al inicio y no quedarnos varados en los dolores del final.
Pensemos en las parejas ya formales, donde existen compromisos y otros seres involucrados, en donde dos que se han querido, y que eventualmente lo siguen haciendo, se pasan la vida dañandose y de paso dejando un legado de rudeza y disfuncionalidad a sus hijos, quienes viviendo ese dolor no desean repetirlo, mas en psicología se menciona que: "Infancia es destino".
Entonces, ¿Donde aterrizamos este cumulo de ideas? según la que escribe en una sencilla persona, el YO.
No podemos amar a nadie si no nos amamos primero, no es posible buscar estar con los demás sólo por no saber estar con uno mismo; no es deseable vivir siendo lo que no somos sólo por ser aceptados o por conservar a alguien con nosotros; imposible decidir compartir vida y experiencias con alguien ajeno a nuestros objetivos de vida y visión del mundo y de lo que deseamos llegar a ser basandonos en la esperanza de que la persona cambiará, las personas no cambian, a menos que exista una razón especifica y fuerte para que el resultado del cambio las incline a afrontar el mismo.
Por tanto, arreglemos nuestros sentimientos internos, aceptemosnos, aprovechemos mejorar por nosotros mismos esas zonas erróneas que eventualmente podríamos superar, y marcar como un pensamiento permanente esta frase del psicólogo Eric Fritz Perlz:
"Yo soy yo, Tú eres Tú. Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Tú no viniste a este mundo para vivir de acuerdo con mis expectativas. Yo hago mi vida, Tú haces la tuya. Si coincidimos, será maravilloso, Si no, no hay nada que hacer".

La muerte del Mencho (o el misterio del ataúd dorado)

  Si el asunto no fuera tan oscuro, uno podría recordar la vieja canción del gran Chava Flores sobre la muerte de Cleto.  Cleto, al menos, t...