domingo, septiembre 21, 2008

De chile, de dulce y de manteca

De chile. Algunos de mis mas cercanos amigos me han preguntado la razón de que yo no haya dado mi opinión sobre los hechos delictivos que han sucedido a nivel local y nacional, dado el interés, procederé a dar mi razón y mi opinión. La razón de no expresarme públicamente al respecto es porque todos estamos en un estado nervioso tan intenso y recibiendo bombitas de información y desinformación en un goteo consistente que creí que debería ofrecer algún tema diferente, solo por variar. Mi opinión es que ningún acuerdo ni pacto va a funcionar en éste país mientras no se haga una restructuración estructural de las causas que han provocado estas y otras circunstancias, como por ejemplo, la polarización del ingreso que provoca un nivel de pobreza que es campo fértil para delinquir; que la oferta no existe si no hay demanda, por tanto son las familias las que deben de verse hacía dentro y preguntarse que hay que cambiar en nuestro sistema de valores para que, tanto jóvenes como adultos no acaben siendo parte de la demanda de droga, alcohol y actividades en que la violencia –ésta última disfrazada muchas veces por juegos de video, mal trato físico o psicológico intrafamiliar o relaciones disfuncionales- es parte central.
También creo en el poder ciudadano, como lo expresaba en alguna oportunidad anterior, por tanto debemos avocarnos a cambiar nuestra actitud en función a una nueva visión de país y de vida en consecuencia.
Una medida inicial podría ser mejorar sustantivamente los sueldos a todos los grupos de policías, federales y locales, prestaciones reales que logre que gente motivada y capaz sea la que nos cuide. La creación independiente de una organización exclusivamente ciudadana, patrocinado por las diferentes organizaciones empresariales y civiles, que se encargue de auditar permanentemente los actos -y los resultados de los mismos- de jueces, ministerios públicos y demás impartidores de justicia, determinar que ministerio publico es el que no fundamenta bien los casos que permiten que los delincuentes salgan libres; que juez es el que sistemáticamente libera a famosos personajes por falta de méritos; que miembro del área judicial vive por encima de sus posibilidades, y entonces proceder a denunciarlos públicamente, sustentando irrefutablemente dicha denuncia ante toda la sociedad, impidiendo que nunca más puedan acceder a ningún cargo público. Exigir que los legisladores creen y aprueben leyes más claras y precisas con sanciones más relevantes para todos aquellos que delinquen y recordar que, si no lo hacen dichos legisladores, no puedan seguir ocupando y brincando de un cargo público a otro, de un periodo a otro. Crear ámbitos de verdadera readaptación social más que prisiones que fungen como universidades del crimen.
¿Con qué fondos cubrir todo esto? Disminuyendo, de una vez por todas, el número de diputados y senadores, bajándoles el sueldo y prestaciones a los que quedaran, eliminar salas de descanso, peluquerías, restaurantes y demás servicios destinados gratuitamente a dichos tribunos. No reirnos o callarnos como resultado de confrontarnos a una acción de franca corrupción cometida por algún pariente o amigo.
Para mi, eso es lo requerido en su enorme simplicidad, claro que, cómo se me ha dicho, en el sistema político mexicano -asumiendo que se desee actuar con la mejor voluntad- se hace, la mayoría de las veces, lo que se puede y no lo que se debiera.
De dulce. A mis 9 lectores los invito a que si son de la era ochentera, les gusta la música de Abba y están estresados, desanimados o con ganas de divertirse y salir con el ánimo –casi- indestructible no pueden dejar de ver la película Mamma Mía, fundamentada en la obra teatral del mismo nombre. Todo es remarcable como excelente: el elenco, el guión creado en torno de las letras de las canciones de Abba, los paisajes, pero por sobre todo lo anterior, la actuación de Meryl Streep es arrolladora, chispeante, divina. Pocos actores son los que pueden aceptar un primer plano, menos aún varios primeros planos, y no pestañear con ello, que belleza, que forma de decirnos: “no soy únicamente la Decisión de Sophie o los Puentes de Madison y El diablo viste de Prada, soy ésta Meryl y soy aquella también”.
De manteca. Hay momentos en nuestra vida en que debemos hacer cambios,por situación y con férrea decisión, independientemente de modas, figura o aceptación. Por tanto, para aquellos que no han llegado a es condición deben detenerse y preguntarse como yo lo he hecho en estas últimas semanas: "A partir de éste momento, ¿Cómo deseo vivir? ¿Qué calidad de vida deseo tener?"
Y confrontarnos a la realidad de que no hay más que el camino del trabajo, el descanso y la sana alimentación.
Por algo dicen por ahí que: 8 horas de trabajo, 8 de sueño/descanso y 8 de superación y actividades de la vida diaria.
Aprendamos a disfrutar el delicioso sabor de una manzana sintiendo que con esto le damos una aportación de frescura a nuestro organismo; que las hojas verdes pueden seducirnos al crujir con el aderezo adecuado. Todo motor requiere mantenimiento. Vivamos en pro de lo saludable, de lo contrario, el organismo decidirá por nosotros, y cuando esto suceda, ya no será cuestión de decisión sino de sobrevivencia. Recordemos esto pensando especialmente en los niños, pongámosles las verduras y las frutas enfrente, de manera divertida, natural y cotidiana, más recordemos que es difícil enseñar sin el ejemplo.
"Mamma Mia, otra vez igual
Ay, Ay ¿como resistirme?
Mamma Mia, siempre acabo mal
Ay, Ay no se corregirme"

sábado, septiembre 13, 2008

Nuestra Independencia

Existen momentos en que me cuestiono sobre los hechos históricos de nuestro país tal y como son descritos en los libros oficiales.
Iniciare mi reflexión preguntándome ¿Por qué al estudiar historia le rendimos más importancia a las fechas y el nombre del evento que al evento mismo, sus causas y consecuencias?
Si pensamos en la Independencia de México, descubrimos que los criollos ya no querían seguir dependiendo de España y su Rey, por tanto inician una revuelta, incitando obviamente a los mestizos e indígenas, ¿Quién mejor que un cura –imagen materna para el indígena, en contraposición con los soldados que eran su figura paterna- para iniciar esta revuelta? ¿Casualidad que el cura enarbolara un estandarte con la Virgen de Guadalupe plasmada para guiarlos en esta guerra?
Dejo a los historiadores la profundidad de estas preguntas, simplemente las usaré como referencia para mencionar-desde mi punto de vista- la necesidad de una nueva independencia, la de las ideas y las actitudes nacionales.
El México de hoy, ya no es un México cautivo de un partido político determinado, más seguimos sometidos a la dictadura de los políticos reunidos en un club de partidos donde se están matando entre sí -en lo público y lo privado- y en el intermedio la nación espera,
¿Qué esperamos los mexicanos? reformas administrativas, energéticas, fiscales, de seguridad. Todo esto depende de los poderes ejecutivo y legislativo, más ellos están preocupados en entenderse entre sí para seguirse dando tiempo a sus guerras internas motivadas en la premisa que los lleve a descubrir quien manda en cada partido.
La sociedad civil, yo, tú, todos, debemos tomar nuestro sitio y estas fechas meditar sobre que nación deseamos, y entonces ponernos a trabajar en ello de una vez. Para mí las marchas multitudinarias son algo emotivo pero poco efectivo, presionemos a nuestros representantes, enviémosles cartas, vayamos como asistentes a la sesión de los Congresos Locales.
En las fechas de elecciones presionemos para que, de salir electos, una de sus propuestas sea modificar su calendario de actividades legislativas, tanto las de los diputados locales como de los federales, quienes bajo el supuesto de visitar sus zonas distritales, disfrutan de pasajes aéreos, dinero para viáticos y gasolina, choferes, oficinas, secretarias y lo único que no hacen es visitarnos. No dudo que convivan con sus correligionarios de partido y sus familiares; directamente, a mi representante distrital no lo conocí personalmente, ni lo conoceré, si pienso en retrospectiva de acuerdo a la historia.
¿Por qué voté? uno que desea cumplir y ejercer sus derechos, se ufana en averiguar la trayectoria de los candidatos, en seguir sus propuestas y de ahí –en lo personal- sustento mi voto.
Invito a mis representantes tanto local como federal a visitar el parque del fraccionamiento donde vivo -y si me avisan con tiempo- con gusto una servidora, sin cargo al erario, me responsabilizo de invitar a mis vecinos, alquilo sillas, equipo de sonido y hasta preparo rica y fresca horchata -para los vecinos- con el fin de recibir a tan honorables visitantes y así informarnos de primera voz sobre lo que sucede en sus distintos ámbitos de responsabilidad, expresarles nuestras opiniones, ya que finalmente son las que ellos enarbolaran para definir sus votos y decisiones.
Ahí queda la dirección de mi blog -al final de ésta reflexión- para todo aquel representante que desee responder a mi invitación.
Mientras eso sucede vuelvo a mencionar, pienso que en estas fechas no tengo mucho que festejar y me pregunto: ¿Deberemos seguir festejando la Independencia de España cuando vivimos cautivos de la esclavitud del poder político mexicano?

martes, septiembre 09, 2008

La Academia, somos lo que vemos.


Como ya lo he admitido en el pasado, soy una apasionada de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, programas sobre todo aquello que tenga que ver con las noticias, la historia y con el desarrollo humano, por tanto, los reality shows me procuran mucha información acerca de las diferentes sociedades y su cultura.
Evidentemente que hay que diferenciar de programas a programas, Proyect Runway, Los Tudor son algunos de los programas que atraen mi atención actualmente como lo fueron Operación Triunfo España o Dancing with the Stars en su momento.
He visto los programas relativos que se han realizado tanto en México como en España y los Estados Unidos, lo que me ha permitido darme cuenta del manejo psicológico que se hace sobre los participantes y el público que sigue dichos programas.
La primera conclusión es que existen diferencias estructurales en el manejo emocional y de lo que se desea proyectar de país a país. Me resisto, más no puedo dejar a un lado, que el morbo es el elemento inicial y fundamental en nuestra sociedad mexicana, hay que exponer todo el dolor, los vicios, las inquietudes, los desasosiegos de los participantes en dosis perfectamente calculadas para tener un balance que lleve a la producción del programa, como hilo conductor a un rating aceptable. Sólo la desgracia nos conmueve.
Inicialmente basándose en la visualización de Orwell en su obra “1984” surge el proyecto mexicano denominado Big Brother, la basura más grande, desde mi perspectiva, realizada en este país.
Cada una de esas “Televisas” ediciones ha sido un ejemplo de manipulación para introducir en la sociedad costumbres, modismos, estilos de vida que representan a ciertos sectores de la sociedad más que no son la suma del colectivo mexicano. Siempre hay su recatada, su mujer “loca”, su varón hippie, etc. Los elementos salidos de esos programas han alcanzado fama y por tanto se siguen sus pasos posteriores, los cuales lo menos que se puede decir, es que son vergonzosos, en su mayoria,remeber al "Pato" Zambrano.
Actualmente tenemos una edición más de “La Academia, la Última Generación”, en donde al igual que en sus periodos anteriores, TV Azteca usa y abusa del drama, las cualidades vocales no parecieran ser el elemento central, percibo que al entrevistarlos durante el “casting”, junto con la calidad vocal se requiere de alguna situación personal que pudiera ser explotada a la par de la realización de la “competencia”.
Este último domingo llegó a su mayor desmesura la producción de dicho programa con la presentación del drama del hijo que no veía a su padre desde hacía 4 años para lo cual se trasladó al padre desde España, pasando -como segunda opción de drama- por la confrontación de uno de los concursantes con su novia -la que por cierto, y fuera de concurso, hizo una presentación previa de baile antes de la confrontación- en la cual el público y los propios compañeros de “Academia” gritaban “que lo corten, que lo corten”, como si se hubiera retrocedido a la época en que el gladiador quedaba expuesto a la decisión del césar.
Y que decir del susodicho jurado, donde difícilmente se hacen comentarios constructivos y orientadores, congruentes a la calidad y el conocimiento que se supone tienen dichos especialistas. La opinión más profunda de éste domingo fue la aportación de un presunto “maestro”, Raúl Quintanilla el cual, de manera prepotente y agresiva les dijo: “son ustedes unos burros, han dado un presentación deplorable”.
Ese tipo de eventos, en donde un grupo de jóvenes de entre 16 a 28 años, conviven durante meses encerrados en una “casa” rodeados de cámaras, sometidos a arduas jornadas de trabajo y “apoyados” por profesores que los descalifican y someten a gritos y amenazas, con un director neurótico el cual pareciera la reencarnación de Hitler en su etapa más desequilibrada, en donde los obligan a realizar las “dinámicas” más degradantes que he visto, desde la proyección de sus miedos y complejos, hasta la promoción de enamoramientos y expresiones corporales que son justificadas bajo la premisa de que por esos medios “aprenden a sacar sus emociones”.
Esta opción de vida se relaciona con la gran necesidad de sobresalir y ser “alguien” en éste país, ser admirado y salir de la pobreza, pero con velocidad. Lamentablemente la mayoría de ellos carece del talento elemental para seguir una carrera artística y sólo están ahí para que sus familias promuevan las llamadas de apoyo, que generan grandes dividendos a la televisora.
Es triste la manera en que se desarrolla el aprendizaje bajo ese esquema, no entiendo las circunstancias para que un padre permita las vejaciones a las que son sometidos esos jóvenes, creo que no existe justificación alguna.

El mismo programa realizado bajo una verdadera visión de formación de alto rendimiento, sin la presentación del drama personal y el manoseo de las emociones de dichos jóvenes, sería un programa atractivo de ver, inclusive hasta relevante para la proyección de la cultura del esfuerzo y la dedicación, las que unidas al talento pueden hacer que un sueño se realice.
Que triste espectáculo. Que penosa vía para lograr un objetivo. ¿Acaso al final del recorrido, los cientos que quedan en el camino logran asimilar la trascendencia de los efectos que ese tipo de experiencia deja en su personalidad? ¿Acaso el fin del rating justifica los medios?
Como declaró en su momento Emilio “El Tigre” Azcárraga: “en Televisa hacemos televisión para jodidos”.

domingo, agosto 31, 2008

Razones para celebrar








Durante estos días he tenido tantas razones para celebrar que me decidí a mencionarlas, cada una conlleva su sustento de emoción y de relevancia personal.Primero me avocaré a compartir con ustedes, mis 8 lectores, las horas tan amables que sólo se pueden vivir con aquellas personas que han sido parte de nuestra vida desde los primeros años de la misma, esos amigos del colegio que realmente saben quien eres, lo que has sido y lo que te ha costado llegar a ser.

Con ellos te sientes bien, no hay que explicar porque ellos saben, te conocen, te cobijan y están ahí aunque pasen meses o años sin verlos, pero en el reencuentro, la conversación es tan amena y fraterna como si nunca se hubiera interrumpido.
Gracias a Bertha Elena, Mimi, Mary, Mirza, Gabriela, Beatriz y a Bertha por ser quienes son y por compartir sus vivencias, por ser y por estar.
Es época de inicio de clases, la ocasión para recibir en las aulas a nuevos estudiantes (universitarios en mi caso) los cuales vienen de tan diversas poblaciones, colegios, medios sociales y económicos que conforman una policromía de retos, entre estos, el percibir de ellos lo mejor de si mismos y fomentarlo, identificar sus áreas de oportunidad y proporcionarles alternativas; decirles que es una de las decisiones más difíciles de la vida el definir a que nos queremos dedicar, pero que al hacerlo de forma consiente y positiva nos proporciona la más gratificante sensación, esa que se siente cuando logramos realizarnos mediante el ejercicio de la profesión; es un reto también el confrontarlos a la realidad de que deben proponerse romper paradigmas educativos que los han limitado al uso de la memoria y a la aceptación de lo que diga el profesor, cambiando hacia un método en donde se privilegie el análisis critico y creativo, que les permitirá desarrollar las competencias indispensables de autoformación y desarrollo de las ideas, lo que al término de su formación académica no sólo les permitirá lograr ser profesionales competitivos, sino mejores seres humanos, con lo cual se pretende un cambio que logre un ámbito social más equitativo e incluyente.
Relacionado con lo anterior siento franca emoción al cumplir este 1 de septiembre, 25 años de labores en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Yucatán, escribo cada una de sus letras con el orgullo que me invade el ser egresada de sus aulas y de pertenecer a ellas como profesora durante todos estos años.
Me es necesario expresar gratitud a mi Alma Mater, universidad pública y laica, que me ha permitido aprender una profesión y ejercerla como docente, me ha brindado también la oportunidad de desarrollarme académicamente y al mismo tiempo como persona, logrando ser y hacer.
Tantos años, tantos proyectos, tantas ideas realizadas; agradezco el haberme proporcionado los medios para visitar diferentes zonas del país y conocer a tantas personas que me han brindado conocimiento, visión de la formación superior, del ser docente y de la relevancia que esto tiene para nuestro país.
Sé que muchas personas dicen: “yo quiero tener un buen trabajo”, refiriéndose a puestos relevantes, de poder, con todo lo que estos brindan, afortunadamente yo puedo decir que gracias a la UADY yo puedo dedicarme a lo que me apasiona y además poder vivir de hacerlo.
Por cada uno de los momentos vividos, del tenor que hayan sido, doy gracias por haberlos vivido; gracias por la confianza al apoyar proyectos que a veces sonaban algo ambiciosos o aventurados; a mis compañeros profesores (algunos de los cuales fueron y seguirán siendo mis profesores), a los alumnos que han salido y que compartieron parte de sus vidas conmigo, así como a los que aún permanecen, les doy gracias por aportarme más de lo que yo creo haberles aportado.

domingo, agosto 24, 2008

¡¡Y Ganaron!!

Dicen por ahí que:”Los triunfos tienen múltiples padres y las derrotas son huérfanas”, implicando con ello que el competidor estará cobijado por muchos si gana y en la más completa soledad si pierde.
Octavio Paz desde mediados del siglo pasado ya nos hacía reflexionar sobre ese laberinto de soledad en la que los mexicanos nos vemos involucrados emocionalmente de forma conciente o no.
Las recientes olimpiadas celebradas en China pusieron de manifiesto una vez más la situación de nuestro país expresado por medio del deporte. La verdad sobre el deporte en nuestro país es, para mí, que no contamos con la vocación de una formación deportiva estructurada que nos permita desde el nivel más elemental ir involucrando a nuestros niños en el deporte por múltiples razones: la saludable actividad física, el aprendizaje del ser disciplinado, la cultura del esfuerzo, la colaboración, el trabajo en equipo, el desarrollo del liderazgo tanto individual como colectivo, es decir, esto del deporte vendría a ser un símil de la realidad del propio país en múltiples aspectos.
En corto creo que he señalado la problemática general de nuestra sociedad mexicana, imaginemos por un momento todas esas características antes mencionadas aplicadas a la educación, la política, la economía, la seguridad pública, con eso y la pasión mexicana que nos es innata ¿Quién podría detenernos? NADIE, ni el morenito jamaiquino que se echó sus pasitos de reggae como si le sobrara tiempo para cruzar la meta.
Si esto se instaurara - la formación deportiva estructurada- y se le diera seguimiento formal, identificando a los altos rendimientos dentro de un contexto en que se involucren los valores éticos con el desarrollo físico y la formación académica, una actitud positiva de competencia y de aprendizaje sobre la derrota, aprender del rival y reconocer la autovalía y la del otro, nuestro país lograría metas que sólo en las campañas políticas visualizamos.
Sé que en muchas instituciones escolares existen equipos desde la liga microbios, más algunos de estos son integrados por aquellos que tienen el interés o la presión paterna o materna para estar ahí, además de que no se plantea dentro de un contexto de una formación generalizada y a través de toda las etapas de formación.
¿Cuándo dejaremos de ser el país de las excusas para ser el país de los resultados?
“….la comida estaba muy condimentada y sentí malestar (agruras)”, ¿Acaso ese deportista que representó a México en caminata es un naturalizado de origen Noruego? ¿Qué nunca ha probado el mole poblano u oaxaqueño -en sus doscientas versiones-, unos tacos de maciza con nana, unos exquisitos tlacoyos bañados en harta salsa de tomate verde con chile de árbol o un delicioso taco de cochinita….en el desayuno?
Lamentablemente algo sucede que nos impide enfrentarnos a la realidad y decir: Hasta Aquí llegamos con esta actitud.
¿Acaso usted se siente más seguro ahora que se llevo a cabo un compromiso para la Seguridad Nacional? ¿Usted es de las raras personas en éste país que tiene su “talkú” para los distintos compromisos que deberá afrontar?
La verdad es que no planeamos, no nos organizamos, existe el inconciente colectivo de que alguien más y no uno es quien debe hacer las cosas.
De 150 millones de pesos que se asignaron el último año al desarrollo del deporte en nuestro país -según fuentes de Televisa- sólo 1 de cada 4 pesos llega al deportista.
Uno de nuestros competidores de boxeo fue retenido en México para que su lugar en la inauguración lo ocupara un directivo; María del Rosario tuvo que cambiar de entrenador porque al suyo lo asesinó el narco afincado en Sinaloa; Tatiana la del bronce en clavados fue expulsada por el presidente de la Federación relativa sin razón alguna, lo que le impidió ir al Mundial pero que con esfuerzo y astucia logró “colarse” a las olimpiadas y ganar - ella, que no nosotros – la medalla de bronce en trampolín por parejas, además de quedar en quinto lugar mundial en otra especialidad.
Y así podríamos hablar de tantos y tantos casos demanoseo y corrumpción que quedan en el olvido alterminar el event y que por tanto se repiten ciclo a ciclo, cual si fueran sexenios en éste país.
Gracias a nuestros compatriotas medallistas y a todos aquellos que mejoraron sus marcas, por demostrarnos que no fue necesario mojarse en el río Bravo y secarse en el desierto de Arizona para ser un mexicano de éxito.
Ojala que la multitud de sirenas y su canto no les hagan perder piso y dinero, logrando perdurar como personas ejemplares.

sábado, agosto 16, 2008

De encuestas y verdades

Las recientes encuestas y reportes económicos que se han publicado en prestigiados medios de información nos revelan que hay zonas de nuestro estado, que son comparables en pobreza y subdesarrollo con algunas del continente Africano.Estos datos me remueven muchos ámbitos de pensamiento.
Primero debo de aclarar que no debemos basarnos para opinar en sólo las interpretaciones estadísticas pues bien dicen por ahí que las estadísticas son como el bikini: muestran todo, menos lo fundamental.
En principio, el que un país, particularmente una zona como la nuestra, que en una época vivió momentos de esplendor, se encuentre postrada ante el clientelismo político y gubernamental, propio del sesgo que ha tomado la forma de visión y gestión del sector público y de buena parte del sector privado más influyente, no nos augura algo positivo, según mi visión, a corto plazo.
Pero no me quedaré en ese punto, creo firmemente que tanto yo como tú y como aquel, somos responsables de que familias enteras se encuentren en la situación de pobreza extrema a unos cuantos kilómetros de nuestras propias viviendas.
Si bien los pueblos tiene los gobiernos (que en realidad son los servidores públicos) que se merecen, así mismo la sociedad mexicana en la que vivimos tanto a nivel macro (como país) como a nivel micro (regional –estatal) es reflejo de quienes la conformamos.
No hay salida, ¿Acaso existe quien se atreva a negarme que no se encuentra cuando menos tranquilo porque aquel diputado, secretario general de un sindicato, oficial mayor o subdirector de área es su pariente de sangre, político o de cariño? Y que, al estar en funciones, el resultado de su gestión, nos parezca perfecto o no, nos callamos, en parte para no generar olas debido a que habiéndolas generado –las olas- ya no esté tan disponible (el pariente) para algún futuro favor que pudiéramos requerir de el.
La actual situación económica y la social mexicana pareciera que está cimentada en la misma visión que la de los criollos, hijos de aquellos conquistadores españoles que iban a reclamar tal o cual derecho o alcaldía en nombre de aquel padre o pariente que participo en dicha etapa histórica.
Nos quejamos de lo que sucede, más al mismo tiempo rezamos porque se nos haga el conecte.
No hay congruencia, nos quejamos, pero no procedemos en consecuencia, no votamos y nos la pasamos entre sonrisas y halagos tanto con melón como con sandía, con el fin de no comprometernos.
Como estamos “indignados”, nos dedicamos a desobedecer –nuestra versión mexicana de la resistencia pacifica de Gandhi- no pagando impuestos, no respetando las señales, no cumpliendo con mi horario de trabajo, no terminando mis compromisos en los plazos debidos; no cumplo, no respeto, pero eso si, me paso la vida exigiendo: “respeto y que se aplique todo el peso de la ley” sobre quienes delinquen, siempre y cuando no sean parientes o personas de nuestro circulo cercano.
Entonces ¿somos o nos parecemos?
Los mexicanos queremos vivir como los holandeses pero no pagar los impuestos que ellos pagan con toda religiosidad; queremos ganar medallas en las olimpiadas más nos la pasamos en la grilla atlético-directiva los cuatro años de preparación, en medio del culto a la personalidad que hace que a un atleta que logra un sencillo objetivo lo alabemos como consecuencia de nuestra falta de lideres a quien admirar; de nuestro temor proveniente de una falta de seguridad para desarrollar nuestro propio liderazgo.
Hace algunos años tuve la oportunidad de tener como alumno a un joven inteligente, de gran rendimiento académico, con personalidad, facilidad de palabra, dotes de liderazgo y con gran inquietud política.
La vida le brindó la oportunidad de realizar estudios de posgrado en una prestigiosa institución académica y de ganar experiencia en el campo de la administración pública.
Alguna vez al reencontrarnos descubrí que lo vital y más valioso que había en él se había perdido: el pudor.
Al tocar el tema de la pobreza (y hablo de hace 10 años) me replicó con socarrona altanería e irónica sonrisa a un cuestionamiento que le hice sobre la política económica y la influencia del “cambio” que requería nuestro país y que ofertaba su opción partidista: “Paty, por mucho que me digas, la cosa no esta tan grave, nosotros no estamos como en África”.
A ese respetado y muy querido exalumno le cuestiono hoy: Efectivamente no estábamos como África, pero ya estamos pareciéndonos.
¿Y ahora?

lunes, agosto 11, 2008

Los Capítulos de la Vida

Tener el privilegio de dedicarse a cooperar para que otros seres humanos se vayan formando y de paso, ir aprendiendo de ellos, es algo que probablemente no se aprecia con el valor debido. En mi caso lo considero un favor que se me ha brindado y como tal, trato de ejercerlo con toda conciencia y dedicación dentro de mis variadas limitaciones.
En el camino me he encontrado con seres de diferentes colores, idiomas, personalidades, visión del mundo y objetivos de vida, con algunos he compartido momentos inolvidables quedándose grabados en mi memoria y que me permiten recurrir a ellos cuando la vida no es tan amable como a veces uno lo desea.
Esta época de verano surgió la posibilidad de compartir unos días con un pequeño grupo de amigos y exalumnos, visitando algunos sitios de las costas de nuestro estado, las cuales yo no conocía.
Una exalumna de la facultad me invitó y fomentó, con gran calidez, mi entusiasmo por visitar su área de vida, compartir esos días de aventura, todo pensado para vivirlo dentro de la más absoluta libertad y la más sencilla diversión, esa que se comparte con los amigos, en donde el entorno coopera pero la compañía es la esencia.
Disfrutamos planeando, disfrutamos esperando la fecha, el 5 de agosto.
Llegamos a San Felipe en trouppe, animados y entusiastas, y ahí estaba Lida con su novio Ramón esperándonos con todo preparado, procurando nuestra comodidad; vivimos la oportunidad de conocer Río Lagartos y comernos huayas y mango con chile mientras disfrutábamos de la vista del Ojo de Agua y de los niños que ahí se bañaban con gran ánimo. Viajamos hasta Las Coloradas buscando el mejor sitio para disfrutar del mar.
Recibimos en todo momento gestos de gran amabilidad de nuestros guías, esos dos jóvenes quienes con una atención fina y dedicada nos mimaron en cada uno de los detalles.
Compartir la comida entre pláticas sobre su futuro profesional como Licenciada en Mercadotecnia y Negocios Internacionales, una tesis recién terminada sobre Distribución de Productos, un examen profesional próximo.

Planes, alegría, las cosas hermosas que nos encontramos al permitirnos vivir la vida en su forma más simple.
Nos despedimos con gran cariño y muchas ideas sobre lo que haríamos al encontrarnos en pocos días más, al regresar a la facultad.
Sé que alguno de mis lectores pensará ¿Hacia donde va este comentario? ¿Qué pretende decir?
Ayer domingo he vivido, con gran dolor y tristeza, un capitulo más del libro de la vida, nuestra amiga Lida Beatriz Monforte Braga –Bety para sus familiares- murió el sabado 9 en un accidente de transito; un accidente provocado por un error humano, que arrastró con él la vida de otros seres humanos.
Regresamos a la carretera con gran tristeza y desconcierto, la misma carretera en la que apenas pareciera hacia unos momentos habíamos transitado dichosos comentado lo vivido; la misma, en donde ella se encontró con la muerte.

Recorrimos el camino para ir a decirle: “Hasta pronto dulce y sencilla amiga, que en tu encuentro con el Ser Supremo descubras la dicha y nos abras el camino con la esperanza del reencuentro”.
A sus padres, hermanos, cuñadas y sobrinas, les deseo que la fé les acompañe como fuente de consuelo, paz y amor en estos momentos.
Nosotros, quienes la tratamos cercanamente, tenemos el compromiso de recordarla como lo que ha sido, una mujer dedicada, cariñosa pero firme, jovial, alegre, formal, amiga sincera y siempre disponible para apoyar a sus amigos.
Nos ha dejado un legado que se quedará en nuestros corazones.

domingo, julio 27, 2008

En el mar la vida es más sabrosa

Las vacaciones, como en realidad cualquier época festiva, nos sirven a los mexicanos para reavivar o resaltar las esencias más puras de nuestra nacionalidad.
En primer lugar mencionemos nuestra necesidad de estar acompañados, y no me refiero a ir con nuestra esposa e hijos o en el caso de la soltería plena (que no solterona) acompañarnos de algún familiar para viajar tan lejos o tan cerca como nuestras finanzas nos lo permitan.

Me refiero al acompañamiento de todo un ejercito (dividido en diversos batallones) para sentirse feliz y acompañado, esto claro puede ser casual o causal, imaginémonos a una mujer diciéndole a otra: “Pues fíjate comadre que Alberto anda pensando en alquilar una casa en la playa esta temporada, los gordos ya se cansaron de ir con los tíos a Cancún, ya hace 3 años que fuimos la última vez y como dice Beto: ¡Tienen que convivir con sus amiguitos!”; en esos momentos estamos incitando a la comadre a acompañarnos, esta acción la realizamos sin estar plenamente concientes de su finalidad (puede ser que queramos compartir el costo del susodicho predio o sólo es el deseo de comentarlo para lograr la envidia), de una u otra manera nos hemos convertido en una opción de relax colectivo para un grupo más o menos extendido de familiares y amigos casi familiares (de cariño), que se suman al barco de las ilusiones vacacionales.
Llegado el momento, hasta la abuelita o la tía no tan joven acaba emboletada (con gran felicidad o sin ella) en la aventura, siendo que de alguna manera podrán hacerse cargo del grupo de infantes, de los pre y pospúberes en caso de que nos salga una fiesta a los mayores.
El susodicho predio playero puede estar ya sea frente al mar o a un kilómetro de él, más no pierde atractivo, especialmente si fue cimentado con alguna frase similar a la siguiente: “pues bien comadre ya sabes que ahí está la casa, nomás lléguese con los niños y ahí nos acomodamos, lo importante es que nos reunamos y la pasemos bien todos juntos”.
No digo que no exista la buena y amigable intención, más ¿cómo calificar a ese sentimiento que nos nace del corazón? (como dirían las Pandora). Esa sensación de: “¿qué habré hecho para merecer esto?” y la mirada castigadora del conyugue que nos dice, por ese medio de expresión: “¿era necesario publicarlo?”
Pensemos en un sábado cualquiera de temporada, en donde después de recibir visitas fugaces toda la semana, servir y cocinar para todos, ir por los niños a sus diversos compromisos sociales (sin los cuales perderían status dentro de su selecto grupo de amigos), determinamos que éste fin de semana nanay de nada, a descansar, que cada quien haga y coma lo que pueda y como pueda….. más de repente oímos una voz familiar, rodeada de gran ajetreo que nos grita: “comadreeeeeeeeeeee ya llegamos” y se nos presenta toda la familia de “cariño”, incluida la mascota, cargados con dos bolsas de Sabritas, un six pack, 1 latita de dip y dos botellas de refrescos de dos litros, todo eso como apoyo al almuerzo familiar colectivo.
“Qué padre que está la casa, ya le dije a Huayo o te avivas y rentamos casa el año que viene o ya de plano nos juntamos con los compadres, pues me da tanta pena caerte siempre”.
Es ahí donde la idea de descanso se esfuma y se inicia el movimiento de niños por todos lados, pidiendo refrescos, botanas, toallas que van y vienen, el corre-corre a encargar pescado frito para todos, los señores viendo la vida pasar con su “chela fría” motivados a hablar de su trabajo o de los amigos ausentes.
Uno siente realmente algo parecido al pecado, y no es falta de amor, sólo es engentamiento.
No puedo dejar a un lado a las personas que si son felices recibiendo “in pronto” a cualquier conocido que se les presente, que lo disfrutan y hasta lo promueven, ejerzo hacia ellos solamente una profunda admiración, pues sacrificar tu tiempo personal planeado para el reposo para satisfacer las necesidades de una tribu inesperada y además ser feliz, no puedo más que admirarlo.
En fin, que al atardecer, entrando la noche, suplicando que no sea muy entrada la misma, porque entonces se corre el peligro de que: “en donde duermen cinco, duermen nueve”, los llegados (invitados sin fecha o cita definida) se retiran, muy agradecidos y comunicándonos lo bien que la han pasado, sin desechar la idea de repetir la experiencia.
Nosotros nos quedamos con la casa caída, más cansados que al despertar, pero diciéndonos a nosotros mismos: “son los amigos, son familia, así es la temporada”.

domingo, julio 20, 2008

Momentos gratos

No he tenido un hijo biológico, más la vida me ha brindado la feliz posición de ser amiga, cómplice y tutora de algunas personas con las que me he ido encontrando en el camino de la vida.
¿Cómo nos hemos encontrado? eventualmente en el aula, lugar donde tengo el placer de compartir experiencias y conocimientos con miles de jóvenes algunos de los cuales conforman mi familia del alma.
Ellos y yo hemos crecido, compartido, llorado, reído, aprendido, discutido y querido. Lo más hermoso es que en ese grupo se encuentran seres humanos de todas las edades, condiciones, visiones del mundo y de la vida muy distintos, entonces ¿qué nos une? la afinidad.
¿Pues cómo, no que difieren? exactamente, nos une el respeto mutuo, la lealtad, el cariño pleno demostrado por la aceptación del otro exactamente como cada quien es.
Uno a uno se han ido incorporando con el paso de los años, lo importante aquí es que pocos se han desapegado, inclusive, algunos ya son amigos, independientemente de la relación grupal.
Las anécdotas son infinitas, sería muy difícil relatarlas todas, más se que al leer estas líneas ellos sabrán a quien me refiero.
¿Cómo olvidar el sonido del megáfono en plena platica de Catón en el Club Campestre y la salida cual jugador de fútbol americano del único alumno que nunca hubiera activado dicho megáfono?; la desaparición de una lata con un lechón al horno completo en plena convención; la emoción de ser animada en momentos difíciles al cantarte : "Personalidad" de Tin Tan; el estudiante que se presenta a ocupar un puesto en un despacho en donde no había sido entrevistado para puesto alguno y que permanece ahí por años, demostrando con el tiempo que la dedicación y la inteligencia aplicadas con sencillez son muestra de que no se requiere de golpes políticos o morales para demostrar lo que eres capaz de llegar a ser; la adjunta siempre autogestiva que llega a decirle a la maestra: "no vengo mañana pero ya organice a todos para que ellos si vengan"; el comentar en clase alguna situación personal y al final de ella encontrarse con dos o tres jóvenes dispuestos a proponer soluciones sin esperar nada a cambio. 
Podría seguir describiendo hechos, acciones, vivencias individuales o colectivas que divertirían o asombrarían a algunos u otros al conocer a los protagonistas de dichas acciones, más éstas siento que describen el nivel de relación y sentimientos compartidos.
Es emocionante encontrarnos y recordar, ponernos al día de nuestras vidas, en el caso de que la cercanía no fuese la deseada.
Estos comentarios los comparto debido a que en estos días tuve la oportunidad de acompañar a uno de mis hijos del alma en uno de los momentos más importantes de su vida: su boda.
El ser testigo de ese acontecimiento en donde un joven que has visto crecer, forjarse como persona y como profesional, el recordar tantos momentos compartidos en donde el desamor juvenil era el punto. El verlo pleno, feliz, en compañía de la joven que ha decidido compartir su vida con él fue algo emotivo y lleno de sensibilidad.
Las familias y los amigos más cercanos reunidos ahí hemos sido testigos del amor y la felicidad de encontrar a tu compañero de vida, en la plenitud del conocimiento mutuo y aceptación plena.
Creo que soy una privilegiada al poder vivir y compartir nuestras historias de vida.

lunes, julio 14, 2008

La vida que inicia

Estando en consulta medica, al preguntarme la doctora mi edad, inicié mi respuesta diciendo: “cinc…..y me detuve replicando: ¡Pero que horror…….. no, no, no 49!” y la doctora sonriendo me dijo, “ya se esta preparando para decir cincuenta”: Me quedé anonadada, pues en el sentido mas humilde y fiel a mis sentimientos, reconozco que no me siento mayor de 38, claro que, tal circunstancia ha sido fomentada más por personas que al conocerme y cuestionarme acerca de mi antigüedad no dan crédito en su mayoría al modelo que soy, que por mi falta de visión frente al espejo.
Recordando, me cimbra la maléfica verdad de que de pequeña ya me “andaba” por ser mayor, no era ninguna edad específica, pero quería alcanzar una edad que me permitiera ser autogestiva. Cuán dolorosa enseñanza conlleva confrontar la realidad de que al llegar a la edad debida, la autogestión no se incrementa proporcionalmente con la responsabilidad y la edad, es decir, nos viene la edad con un chorro de responsabilidades y realidades de vida, siendo que la libertad se ve acartonada por dichas responsabilidades.
Recuerdo con gran placer mis años 20´s donde, de paso, me cayeron unos cuantos veintes de verdad; mis 30's son prófugos que pasan como escenas selectas de una película en DVD, más bien son un álbum de circunstancias seleccionadas.
Y aquí es donde se inician las meditaciones pues generalmente quienes nos rodean son personas de nuestra edad o mayores, así como retoños propios o ajenos, sobre los dos primeros grupos nunca falta la frase, “hija disfrútalo….la vida empieza a los 30's” y uno se dice ¡YES! Ahora sí....
Al ir acercándonos a los 40’s las mismas voces, u otras, que han sustituido a las voces ausentes, nos indican: “los 40’s son una etapa inigualable, es la plenitud, realmente se inicia la vida a los 40’s” y uno, que ya se siente más en ellos que en los anteriores, se dice: “¿Ves?, esto era solo un calentamiento…”
Ahora al borde de los 50 años de edad, me salen con que, no te preocupes mujer, ¡La vida empieza a los 50’s!....yo francamente me quedo viendo a la distancia y me pregunto a mi misma ¿Será que alguna vez llegue al medio término de la vida?
O como decía mi mama, soy candidata a ser de esas personas que “….pasan directamente de verde a podrido, es decir nunca les llega la madurez”….sea esto lo que sea, dicho sea de paso.
Con aquello de que ahora no hay ancianos sino adultos en plenitud, si no acabo de iniciar la vida ¿Cuándo llegaré a estar plena?
Mejor me dejaré de engaños y determino que la vida inicia cuando somos procreados, nos llevamos nuestra primera metralla de experiencia al nacer y de ahí para adelante cada quien va teniendo la edad que sienta.
Finalmente todo está en nuestra mente y en la actitud que tomemos ante la vida.


The End

domingo, julio 13, 2008

La Temporada

Pensando en las próximas vacaciones de verano, recordaba los ayeres en los que en contraposición a mis contemporáneas yo viajaba con mi mamá a la ciudad de México.
Algunas de mis compañeras hasta viajaban a otro país, más invariablemente, se agendaba un espacio famliar para pasar en las playas de nuestro bello puerto de Progreso, ese sitio privilegiado que se viste de gala tan pocas veces al año, kilómetros y kilómetros de playa con cientos de casas, muchas de las cuales hoy disfrutan extranjeros más visionarios.
En esa época, finales de los 70’s mediados de los 80’s (del siglo pasado, conste), era como un sitio especial para vivir plenamente “lunadas”, en donde la guitarra solía ser la gran compañera de las reuniones frente a la fogata en la arena.
Tuve la oportunidad de disfrutar, eventualmente, algunas de esas vacaciones a invitacion de apreciadas familias que me abrieron sus casas y alentaron en mí el gozo de esos rituales que variaban según la época y la edad.
Mis recuerdos acerca de mi única pesca, la cual fue desde la orilla de la playa una madrugada de agosto se siembran especialmente en la importancia de soltar o jalar el cordel, lo cual en mi vida actual sigo practicando; la sentada en las “barditas”, cuyo objetivo era ver y ser visto; la visita a los futbolitos, que tenia como fin el mismo del punto anterior; los dulces de Miguelito; la jugada de lotería y posteriormente de continental.
No recuerdo, aunque probablemente se daba, que en esas épocas existieran grandes bailes con horas de ensayo y coreografos, ni multitud de competencias organizadas formalmente y de todo tipo, refrescadas con grandes cantidades de cerveza, ni mucho menos los indispensables “pomos” para alegrar la noche, insisto, no dudo que lo hubiera entre circulos muy específicos y con edades que ya tenian varios ayeres de haber obtenido la licencia de conducir (no existía el IFE).
No visualizaba que algo fuera distinto de una casa a otra, aun cuando en la vida real hubieran notorias diferencias, si acaso lo único que viene a mi mente es la incongruencia de una piscina frente al mar, más reconozco su gozoso beneficio. Lanchas habian y lo más cercano a lo "nice" eran de no muchos pies de largo, sólo para dar vueltas o ir de pesca a algún bajo, con un buen pescador que guiara y preparara el ceviche inicial; las inflables (lanchas) eran de “alta tecnología”.
Lo más extravagante de esa época para mí, fue aprender a montar en minimoto, posesión escandalosa de una joven de la sociedad meridana, la cual tuvo a bien proporcionármela por algo más de 10 minutos y con la que me di una gran derrapada en la arena, lo cual provocó mi deshonroso destierro de la lista de motociclistas autorizados.
Todo esto lo retomo estos días al iniciar una nueva etapa de la temporada, a pesar de que son muy pocos mis recuerdos sobre el tema, año con año me he ido enterando, por referencias, de los diversos tipos y ámbitos de diversión que se van generando para pasar un buen verano, las diferencias son notorias y no pretendo aseverar que el pasado fue mejor, más me conmueve el presente.
Me conmueve la cantidad de dinero invertido en ser feliz, barcos-veleros-yates, motos acuáticas,
motos de playa, automovilistas menores de edad, discotecas que abren sus puertas la mayoría de los días de la semana y en las cuales sin pudor alguno podemos saber que salen muchos de nuestros jóvenes en estado tal que se vuelven enemigos de si mismos y del ser humano que tenga la poca fortuna de cruzar por su camino; la logística de los padres de familia para repartir a púberes y pospúberes, en el caso de que estos no tengan vehiculo asignado, con las debidas quejas entre dientes por las largas distancias y los multiples pasajeros a repartir y tantas otras circunstancias tan ajenas a nuestro verdadero ser y sentir con respecto al sentido de la "temporada".
Se percibe como poco usual el precioso tiempo compartido entre familiares de diversas edades y niveles de parentesco, las relaciones de amistad cimentadas en grandes aventuras, el conocimiento de la naturaleza, el disfrutar de lo sencillo por puro placer.
Todo esto pareciera que ya no da felicidad, veo las fotos de las actividades actuales en las secciones de sociales de la prensa escrita y me pregunto ¿será que no entiendo lo que es divertirme actualmente? ¿podrá ser que ya llegué a ser “Old Fashion”?
Razono que no es cuestión de edad, pues ante mis ojos desfilan hombres y mujeres que fácilmente podrían ser mis padres, jovenes, niños y bebes con grandes sonrisas (algunos mas bien con cara de "alguien me puso aqui"), todos abrazados y apretujados con todos, misma pose que se repite foto tras foto, variando eventualmente los rostros, los eventos y el fondo de la foto.
Si alguien anda perdido en ésta reflexión lo invito a acompañarme, pues lo único que pretendo decir es: ¿Dónde ha quedado el simple placer por el placer mismo? Sin ropas de marca, sin equipos motorizados, sin grandes automóviles, sin el alcohol que muchos muestran en dichas fotos "de sociales"brindando entre si, como enviando el mensaje: ESTO ES LO QUE DA LA FELICIDAD.

La muerte del Mencho (o el misterio del ataúd dorado)

  Si el asunto no fuera tan oscuro, uno podría recordar la vieja canción del gran Chava Flores sobre la muerte de Cleto.  Cleto, al menos, t...